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martes, 28 de julio de 2015

Trasmochos, pendoleros y candelabros. La poda a “horca y pendón” en la Dehesa Vieja.


En Moralzarzal, como en el resto del Sistema Central, el manejo del arbolado ha generado paisajes de alto valor cultural, testimonios de la intervención humana sobre el bosque durante siglos. En este entrada pasaré rápido por el sistema de poda del fresno (Fraxinus angustifolia) y me detendré en el del roble rebollo (Quercus pyrenaica). Ambos sistemas de poda han generado originales tipos de árboles: “cabezudos”, para el caso del fresno, y "candelabros" o “pendoleros” en el caso del rebollo.
Formas adquiridas por los robles rebollos (arriba) y los fresnos (abajo) trasmochos debido a las podas. Las figuras representan el trasmocho antes de la poda, después de la poda, y el año después de la poda. Fuente: El uso tradicional de la Dehesa Boyal de Puebla de la Sierra,Madrid. (ver fuentes consultadas)

Ambos tipos los podemos encontrar en nuestra querida Dehesa Vieja de Moralzarzal.

Los cabezudos son el resultado de la “poda-mocha” o “trasmoche” del fresno. Los textos antiguos dicen que esta poda se realizaba entre julio y agosto, cortando todas las ramas verdes del árbol a partir de cierta altura (5 codos castellanos, unos 2,7 metros), incluida la guía terminal, por lo que el árbol no se desarrolla en altura y emite repetidamente ramas desde el punto de corte. Esto genera un árbol con una gran cabeza, protuberancia o muñón en la parte superior, de la que volverán a salir ramas: por eso se les llama “cabezudos” en algunas localidades.

Los expertos señalan la alta productividad de este sistema de poda o desmoche: las ramas gruesas servirán para leña; las hojas y el ramaje fino, abandonado en el suelo, servirá para complementar la dieta del ganado una vez que el pasto está agostado. Además, la poda aumenta la conformación de huecos y oquedades en los árboles que son muy interesantes para la biodiversidad:  En la Comunidad de Madrid, las condiciones generales para estos aprovechamientos, “trasmoche”, establece que deberá realizarse exclusivamente en los pies de fresno que hayan sido desmochados en turnos anteriores, y que la poda se realizará entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre.

Fresnos trasmochos, o "cabezudos", a orillas del Arroyo de la Villa de Fuentidueña, en la Dehesa Vieja de Moralzarzal. Autor: Miguel A. Soto
En un estudio muy reciente sobre la evolución de los trasmochos en la Dehesa Vieja de Moralzarzal, elaborado por un estudiante de la Facultad de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, de los poco más de 400 trasmochos inventariados en la Dehesa Vieja, se contabilizaron 13 fresnos trasmochos muertos o en un avanzado estado de degradación, y 25 en estado medio de degradación. 

Pero dejemos los fresnos trasmochos y vayamos con una poda menos conocida, la del roble rebollo, conocida como “horca y pendón”.

Según la literatura consultada, fue la Ordenanza de 1496 de los Reyes Católicos la que inició el método del trasmocho en la Corona de Castilla: "no los cortando por el pie, salvo por rama, y dexando en ellos horca y pendón, por donde puedan tomar a criar".  La Corona de Castilla incentivó los trasmochos a partir del siglo XVI, con el fin de posibilitar la producción de maderas curvas para la construcción naval, la producción de carbón para las ferrerías y el uso ganadero de los bosques.
La horca o alero es una rama horizontal. El pendón es la rama o vástago que sale del tronco principal del árbol.

Poda a "horca y pendón", con la zona de corte señalada para obtener piezas para la construcción naval. Fuente: Los árboles trasmochos según Villarreal de Berriz.

La figura anterior procede de un blog donde se habla de esta técnica pero dirigida, no a la producción de leñas, sino a la producción de piezas especiales para construcción naval, el "corvatón". En este caso, la horca era una rama lateral paralela al suelo y el pendón una rama casi vertical, ligeramente inclinada hacia el lado contrario que la horca. A los 9 o 10 años se les sacaba del vivero para trasplantarlos en el monte, donde se protegían con matorrales espinosos. De estos árboles se obtenían los corvatones o curvatones, grandes piezas curvas, necesarias en la construcción naval de la época.
Corvatón o curvatón en el Museo Oceanográfico de Santander. Foto de J.M. Pérez de Ana de su blog Macizo del Gorbeia: http://macizodelgorbea.blogspot.com.es/2014/11/los-arboles-trasmochos-segun-villarreal.html 

Pero en zonas como el Sistema Central, donde la leña y el carbón vegetal era la demanda principal, el método de "horca y pendón" se convirtió en una forma general de señalar que debían dejar, por lo menos, una rama gruesa de la cual saliera un brote y no desmochar el árbol. Algunas Ordenanzas locales como las de Buitrago (1583) o el Sexmo segoviano de Lozoya (1568) iban más allá, obligando a dejar dos y tres aleros respectivamente.
Rebollo desmochado en la Dehesa Vieja de Moralzarzal, donde se observan las ramas horizontales y verticales fruto de los sistemas de poda destinados a la obtención de leña. Autor: Miguel A. Soto
Según estas ordenanzas, los vecinos podían obtener leñas de los robles, se permitían cortar ramas de los robles mayores, pero se obligaba a dejar "dos horcas y un pendón" o "dos aleros y un pendolero”; pero también advierten también de los excesos, limitando estas podas a los pies ya desmochados, intentando evitar que los ejemplares jóvenes fueran desmochados en edades tempranas provocando una mala conformación del árbol o su muerte: existía posibilidad de multa a quienes “cortaren la cogolla principal o descabezan y no se cría madera en los dichos montes”.


Esta regla fundamental para la pervivencia del arbolado en épocas de alta demanda de leña y carbón vegetal está extendida por gran parte del territorio ibérico. En un trabajo sobre los robles trasmochos en la provincia de Guipúzcoa, al refererirse a la venta de los montes concejiles de Motrico, realizada el 12 de marzo de 1548, se pedía trasmochar todos los árboles, “...asi los que asta agora an sido trasmochables como no trasmochables se corten por las cabezas aziendolos todos trasmochables e dexandoles bandera e pendon grande suficiente e cortandolos por alto de manera que quede sucabeza e pendon en lugar convenible para buen roble trasmochable”. De hecho, poco después, en la venta de montes concejiles llevada a cabo por Cestona en 1551, se manifestaba clarísimamente que “...el dicho desmoche se haga convenientemente quedando horca y pendon como es de uso y de costumbre...”.

Roble rebollo trasmochado y podado a horca y pendón en la Dehesa Vieja. Autor: Miguel A. Soto


En las Ley de Montes y Plantíos de 1748 se hace referencia a la manera de podar los robles para obtención de leñas. La ley advierte a los vecinos que únicamente podían aprovechar las ramas, dejando en ellas “horca y pendón por donde críen, medren y se mantengan”. Además, habla de los abusos cometidos y la mala praxis al “desmochar árboles por mitad del tronco, por cuya causa se secan o se inutilizan”. Y según el Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes, publicado en 1787, el término Horca y Pendón significa: “término perteneciente a montes, y a su conservación, y se entiende así, cuando dan en algunas partes de España facultad para cortar o podar leña de algún monte, siempre es con la condición de que quede en cada árbol de que se quede de leña horca y pendón, esto es, aquella rama madre, o principal del árbol, por la cual se entiende el pendón, y otra con ella que juntas formen una especie de horca, para que de este modo no se arruinen los árboles, y acaben los montes”.

Vemos pues que esta técnica ha sido utilizada para el aprovechamiento de leñas desde el siglo XVI hasta entrado el siglo XIX.

Pero todo indica que los robles trasmochos de nuestra Dehesa Vieja debieron vivir una evolución similar a los de la Dehesa Boyal de Puebla de la Sierra, cambios operados en el tratamiento del rebollo para obtención de leñas durante el siglo XX:


Al roble se les cortaba la guía principal a una altura que dependía de los medios y pericia de cada vecino, empezando a considerarse un "roble joven". A partir de entonces los robles se "desmoñaban", operación que consistía en dejar varias ramas más o menos horizontales y de corta longitud que salían del fuste del árbol y cuyos brotes eran cortados cuando llegaba el turno. De estas ramas, denominadas "pezones" o "pezoneras", surgían numerosos rebrotes o "renovizos", de los cuales se dejaba uno, ni muy fino ni muy grueso, de orientación preferentemente vertical, con lo que se favorecía la nueva brotación. En la siguiente poda se cortaba la rama reservada en la poda anterior en cada "pezón", para que ésta no cogiese demasiado "vicio", es decir para que no adquiriera un diámetro demasiado grande, estableciéndose un límite en torno a los 10 cm. Si la rama reservada superaba este diámetro se dificultaba el desarrollo de nuevos brotes. Una vez realizada la poda se volvía a guardar otra rama vertical. Con el tiempo los robles adquirían formas variadas, desde árboles con una sola cruz con varios pezones, a árboles con los pezones repartidos en varios pisos. En general se tendía a formar una copa con ramas horizontales compensadas, dándole al árbol un reparto equilibrado de las cargas.
Roble rebollo en la Dehesa Vieja. Según la descripción anterior, a partir del desmocho surgen ramas horizontales, "pezones" o "pezoneras", desde las que surgen "renovizos" verticales. Autor: Miguel A. Soto.

En google he encontrado una definición que resume todo lo dicho hasta ahora y se ajusta mejor a lo que actualmente podemos ver en nuestra Dehesa Vieja:
Horca y Pendón, dícese de aquella poda que se realiza desmochando el árbol, dejando sólo unas cuantas ramas grandes ahorquilladas (tres o cuatro es lo normal) y otras sencillas. Con el tiempo el árbol adquiere la forma de un gran candelabro, siendo el objeto de esta poda conseguir una copa amplia, redondeada, muy iluminada y por lo tanto potencialmente productora de mucho fruto.
Trasmocho de roble en la Dehesa Vieja. El desmoche ha provocado una protuberancia como mecanismo de defensa del árbol ante el corte. Autor: Miguel A. Soto.

En la Dehesa Vieja de Moralzarzal es necesario mantener la cultura del trasmocho del fresno para la conservación del paisaje tradicional y su función forestal y ganadera, y también sería necesario la poda de la escasa docena de robles candelabro que existen, siempre siguiendo el método tradicional que ha conformado estos árboles singulares.

Los riesgos de no hacerlo han sido señalados en otras localidades próximas. En la Dehesa Boyal de Puebla de la Sierra, aunque los robles son más viejos, “el resultado es que las ramas, provenientes de brotes adventicios situados en los pezones, crecen excesivamente corriendo el riesgo de desgajarse por el viento, la nieve o el peso propio. A partir de las heridas realizadas con las podas se producen pudriciones que, de no eliminar la rama afectada, se introducen progresivamente hasta llegar al tronco. Cuando los árboles están muy debilitados el embate del viento los derriba”.
Rebollo trasmochado en la Dehesa Vieja en la que se observa el descuaje de una de las ramas horizontales, provocado probablemente por el excesivo peso de la rama. Autor: Miguel Á. Soto

Rama caída de un fresno trasmocho. Autor: Miguel Á. Soto


La literatura científica habla de la desaparición o envejecimiento de estos árboles por la falta de las podas necesarias. Pero la ejecución de estas podas necesita manos expertas y una atenta dirección de los trabajos bajo criterios claros de mantenimiento del sistema de poda tradicional.

Acabemos este post con una sentencia de uno de los trabajos consultados y que queremos hacer nuestra: “Estos árboles, como ocurre en el caso de los monumentos artísticos y arquitectónicos, deberían ser preservados y cuidados como lo que son, verdaderos monumentos biológicos, testigos mudos de una época histórica irrecuperable”.

Por tanto, además del mantenimiento de las podas tradicionales, propongo la inclusión de los robles candelabro o pendoleros de la Dehesa Vieja en el futuro Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos de Moralzarzal, catálogo que, por cierto, todos los ayuntamientos de la Comunidad de Madrid deberían haber elaborado hace ya tiempo.

Otras entradas relacionadas:





Fuentes:

Allende Álvarez, F., Gómez Mediavilla, G., López Estébanez, N.y Sobrino García, J. 2013. Podas y trasmochos en las ordenanzas forestales del Sistema Central Español y su impronta en el paisaje forestal actual. Actas del IV Encuentro de Historia Forestal. Cuad. Soc. Esp. Cienc. For. 38 (2013).


Aragón Ruano, A. 2009. Los robles trasmochos guiados o Ipinabarros: una apuesta sostenible de futuro para una técnica forestal olvidada. Actas de la III Reunión sobre Historia Forestal . Cuad. Soc. Esp. Cienc. For. 30: 137-142 (2009).

Pardo Navarro, F., Martín Jiménez, E., Gil Sánchez, L. 2003. El uso tradicional de la Dehesa Boyal de Puebla de la Sierra (Madrid): efectos sobre la vegetación a corto y largo plazo. Actas de la II Reunión sobre Historia Forestal. Cuad. Soc. Esp. Cien. For. 16: 173-178 (2003) .

López Marcos, J.E. 2015. Dinámicas de la vegetación en montes trasmochados: las fresnedas. Trabajo de fin de grado de Geografía y Ordenación del territorio.Curso 2014/2015. Inédito.

Pérez de Ana, J.M. Los árboles trasmochos según Villarreal de Berriz. En Blog Macizo de Gorbea: http://macizodelgorbea.blogspot.com.es/2014/11/los-arboles-trasmochos-segun-villarreal.html

Pérez de Ana, J.M. El origen de los árboles trasmochos. En Blog Macizo de Gorbea: http://www.macizodelgorbea.blogspot.com.es/2014/11/el-origen-de-los-arboles-trasmochos.html.

De Terreros y Pando, E. 1787. Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana.















lunes, 7 de octubre de 2013

Las piedras hablan en la Dehesa Vieja de Moralzarzal

El término  “dehesa” procede procede del latín tardío, el vocablo "defensa",  que significa tanto defendida como prohibida.

Según el diccionario de Corominas, los primeros textos que hacen referencia a la voz "dehesa" son del año 924, aunque con anterioridad existían Leyes visigodas con un término referido al acotamiento de fincas, el llamado pratum defensum, seguramente tomado de los romanos.

En nuestro contexto geográfico, la utilización del término “devesa o dehesa” para un predio comunal como la Dehesa Vieja, nos habla del permiso concedido a los vecinos de Moral y Zarzal en el siglo XVI por parte de los Mendoza, señores del Real de Manzanares, para acotar y cerrar las fincas ante los privilegios de los que disfrutaba el Real Concejo de la Mesta. Y, como ya hemos hablado en este blog, no fueron pocos los conflictos entre los trashumantes de La Mesta y los habitantes de Moral y Zarzal  en la defensa de su espacio vital. Aún hoy, la Dehesa Vieja sigue siendo una de las mejores fincas de pastos de todo el término municipal.

Fotografía aérea de la Dehesa Vieja  y Robledillo de 1983. 

Ya hemos escrito en este blog sobre la necesidad de proteger y mantener los usos tradicionales de la Dehesa Vieja y sobre como los procesos desamortizadores del siglo XIX cambiaron los usos y el destino de gran parte de los montes comunales de Moralzarzal. Hoy nos dejamos llevar por la mirada más que por la hemeroteca. El paisaje también habla.

El cerramiento y defensa de la Dehesa de hizo con material de la zona, la piedra granítica, piedras que todavía hoy nos hablan del pasado y, lamentablemente, del presente.
Muro del monte Robledillo, uno de los dos que forman el monte de utilidad pública "Dehesa Vieja y Robledillo", números 20-22 del catálogo de montes de utilidad pública. 
Como podemos ver en la anterior fotografía, algunos muros de la Dehesa cuentan con "brincaredas", piedras que sobresalen sobre el muro y que se utilizan como un peldaño de escalera para cruzar de una finca a otra. 

Antiguo portillo o puerta de la Dehesa Vieja en la carretera de Cerceda. Es justo en este punto donde la Cañada Real Segoviana bordea durante un tramo la Dehesa Vieja por su fachada oriental. Al fondo La Maliciosa.

Sabemos por las actas municipales que la Dehesa Vieja de Moralzarzal se cultivó en años de hambrunas, seguramente de trigo/cebada y lino. Y de este cultivo quedan señales de la parcelación a la que se sometió la dehesa.

Línea de mojones en la llanura central de la Dehesa Vieja
Alineación de mojones de piedra en la zona Oeste de la Dehesa Vieja
Alineación de mojones en la zona central de la Dehesa Vieja

Alineación de mojones de piedra en la zona Este de la Dehesa Vieja
La Dehesa Vieja también sirvió para la extracción de piedra, tanto para construcción local como para la venta a través de la sociedad de canteros y el tren de la piedra que funcionó durante buena parte del siglo XX.  Y de este pasado quedan buenas muestras en la Dehesa en forma de viejas canteras, hoy interesantes espacios para la fauna.

Antigua cantera de granito en la Dehesa Vieja, cerca de la Urbanización Peñazarzal. 
Cantera de granito en la Dehesa Vieja. 
Aunque de carácter estacional, la Dehesa Vieja es recorrida por el Arroyo de la Villa de Fuentidueña, nombre curioso que alude, suponemos, a la vecina localidad segoviana. Dicho arroyo recoge también las aguas que desde el Monte Matarrubia trae o traía el Arroyo Grande.

Los inviernos y primaveras lluviosas hacen que el suelo de la Dehesa Vieja se sature de agua, por lo que una vez colmados los acuíferos, los arroyos desaguan naturalmente el sobrante. Por algo la Dehesa Vieja es fundamental para la regulación del ciclo hidrológico, y por eso es necesario mantener su actual régimen de usos.

Con tanta agua,  ganaderos, agricultores y canteros tuvieron que ingeniárselas y construir un pequeño puente formado por varias piedras, una de ellas muy alargada, para poder sortear esta dificultad. Este pequeño puente sigue cumpliendo su función es los momentos del invierno y la primavera en que el arroyo lleva más agua.

Puente de piedra obre el Arroyo de la Villa de Fuentidueña.
En el último año hemos visto con sorpresa las excesivas (por faraónicas) obras de canalización que ha llevado a cabo el Ayunamiento de Moralzarzal para "mejorar" la entrada de las aguas del Arroyo Grande en la Dehesa Vieja. Como si fuera un río mayor, un gran río, han creado unas escolleras y han generado una vaguada artificial para que el arroyo fluya, cuando lo natural es que se explayara por la Dehesa. Piedra si que han gastado, si...
Obras de canalización del Arroyo Grande en el interior de la Dehesa Vieja
Sigamos con las piedras, con el granito berroqueño de la Dehesa, y a las combinaciones que encontramos entre éstas y los árboles.
Esta piedra quedó atrapada en la base de un fresno.
Una vez que la semilla del fresno se hace fuerte entre las piedras del granito..... 
El agua ha pulido piedras y raíces en el Arroyo de la Villa de Fuentidueña.....ahora se confunden.


Además, de las viejas canteras y las modernas canalizaciones fluviales, nos encontramos en la dehesa piedras talladas por el hombre...
Mojón que señala el límite del Monte de Utilidad Pública. A la derecha, el Arroyo de la Villa de Fuentidueña antes de abandonar la Dehesa y entrar en  la finca "Herrén de Monteros".
Piedra cuadrangular y con agujero central encontrada en la Dehesa Vieja. ¿ tapa de alcantarilla? 
Pilón de la Dehesa Vieja, cerca del polígono ganadero. 
Pasemos a los portillos, las puertas o pasos para el ganado entre fincas.
Portillo entre la Dehesa Vieja y Robledillo. Al fondo, La Pedriza.
Restos de un antiguo portillo, hoy cegado, en la rotonda del Polideportivo Municipal, en la carretera de Cerceda.
Y hablando de portillos, las piedras hablan de la historia en la Dehesa Vieja. Pero también gritan, y se quejan.

El pasado mes de agosto de 2013 los responsables del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Moralzarzal dieron orden de eliminar un trozo del muro de piedra que protege la Dehesa Vieja. Sin permiso, sin atender a razones y aún sabiendo que están ante un monte de utilidad pública deslindado y amojonado, registrado ante catastro y protegido por una ley nacional y otra autonómica.
Trozo de muro de piedra de la Dehesa Vieja destruido el pasado mes de agosto de 2013
por orden del Sr. Alcalde de Moralzarzal.
 Tras la denuncia correspondiente, la Guardería Forestal de la Comunidad de Madrid procedió a denunciar al Ayuntamiento y paralizar y precintar las obras.
La Plataforma Ciudada Salvemos La Dehesa no ha tardado en actuar:

Y los hechos están siendo denunciados por los vecinos ante la Comunidad de Madrid:

Las piedras y los fresnos de la Dehesa Vieja tienen cosas que decir. Pero si hay algunos que no quieren o no saben escuchar, ahí están los vecinos de Moralzarzal para alzar su voz...

OYE ¡¡¡
la dehesa no se toca, 
!NO AL CAMPO DE GOLF¡

sábado, 8 de diciembre de 2012

La pérdida de los bienes Comunales y de Propios en Moralzarzal


(La Desamortización General de Madoz en Moralzarzal)

A finales del siglo XVIII, en toda la Sierra Madrileña, la propiedad comunal era de gran relevancia, y los bienes de Propios y Comunes constituían la base en la que se sustentaba una economía articulada en torno a la agricultura, la ganadería y el transporte de materias primas (piedra, leñas) hacia Madrid.

Pero estos usos comunales serán desmantelados durante el siglo XIX: primero, a través de la reforma administrativa y territorial de España y, segundo, con la Desamortización de Madoz.

Durante la primera mitad del siglo XIX se producirán un conjunto de cambios y reformas que buscarán modernizan la estructura territorial y administrativa: en 1833, se produce la la división administrativa de España en 47 provincias peninsulares más las dos insulares; en 1836 desaparece el Concejo de La Mesta, la poderosa asociación de ganaderos de Castilla; en 1837 desaparecen los Señoríos (Real de Manzanares) y los Señores pierden sus atribuciones jurisdiccionales. Ese mismo año desaparecen las Comunidades de Villa y Tierra, etc.

En nuestro caso, con la desaparición del Señorío del Real de Manzanares y la definición y creación del término municipal, el Ayuntamiento de Moralzarzal pasó a ser el único reconocido legalmente como interlocutor entre el pueblo y la Administración. A través de diversas leyes se determinó que la administración de los comunales y montes «públicos» era competencia de los Alcaldes municipales y ayuntamientos y no de los concejos de vecinos. Pero a pesar de que administrativamente se despojó a los «concejos de vecinos» de competencias y se intentó desposeer de todo valor legal a la costumbre y a las ordenanzas concejiles, los pueblos siguieron defendiendo y aplicando el ordenamiento comunitario.

Una vez transferido “nominalmente” el poder vecinal a los Ayuntamientos, sobre el patrimonio común de los pueblos actuaría de manera implacable la desamortización, proceso que desató una fuerte oposición entre la población rural que veía en ella la desaparición de los montes y tierras de uso común básicas para el mantenimiento del sistema de ganadería tradicional.

¿Cuales eran, que superficie tenían y donde estaban los terrenos públicos de Moralzarzal en vísperas de la desamortización de Madoz?

La principal fuente de información que hemos utilizado, prácticamente todos los números y nombres de fincas, proceden de la tesis doctoral del investigador Carlos M. Manuel Valdés, que empieza su análisis sobre los bienes públicos a partir del Catastro de la Ensenada:

Estimación de la propiedad pública en Moralzarzal a mediados del siglo XVIII
Superficie del Municipio
Superficie en base a las Respuestas Particulares y
Respuestas Generales
Estimada a partir de información del Catastro de la Ensenada
Estimación superficie titularidad pública respecto al total
4.260 ha
948 ha
3.566 ha
83,70%
Fuente: Carlos M. Manuel Valdés (1996) con datos del Catastro del Marqués de la Ensenada.

El 83,7 % del término municipal de Moralzarzal eran tierras públicas, frente a los datos más moderados de municipios limítrofes: Becerril (53,3%), Collado Mediano (52,2%), Collado Villalba/Alpedrete (46,5%) o Manzanares el Real (52,3%).
Montes Comunales, de Propios y Mancomunados de Moralzarzal a principios del siglo XIX.
La configuración definitiva de los términos municipales durante el primer tercio del siglo XIX realizó una partición entre varios municipios de algunos montes que habían sido hasta la fecha objeto de usos mancomunados (El Berrocal, Dehesa de Rodiguelo, Cabeza Mediana). El Hormigal, aunque de Propios de Moralzarzal, fue adjudicado a Collado Villalba.
Los montes comunales (del común de los vecinos), gestionados por los vecinos (Dehesa de Abajo o Vieja, Robledillo, Dehesa de Arriba y Ladera de Matarrubia), serían exceptuados de la desamortización. Por contra, algunos montes  "de Propios", gestionados por el Concejo (Los Serrejones, La Navata, Ladera de las Suertes, etc.) fueron subastados por el Estado, aunque  se salvaron Los Berrocales y Los Linares. Muy probablemente, otros bienes públicos de Moralzarzal permanecieron ocultos durante el proceso de desamortización.
La historia de como perdimos una gran parte de este patrimonio comienza el 1 de mayo de 1855, cuando se aprobó una de las leyes de mayor trascendencia en la historia territorial española: la conocida como Ley Madoz o Ley de desamortización general. El artículo 2º de la mentada ley exceptuaba de la venta “los montes y bosques cuya venta no crea oportuna el Gobierno” así como “los terrenos que son hoy de aprovechamiento común”.

En1858, con los liberales en el gobierno, se entabló una lucha entre el Ministerio de Hacienda, partidario de la más amplia y rápida liquidación de los montes públicos y sin respeto a las normas establecidas, y el de Fomento que procuraba evitar la venta cuando no era razonable. Este último ministerio se vio obligado a realizar en 1859 una Clasificación General de los Montes Públicos. Fué una de las primeras funciones encomendadas al recién creado Cuerpo de Ingenieros de Montes.

En esta clasificación de 1859, figuraba que Moralzarzal disponía de 712 hectáreas de superficie pública. Pero la cifra real era mayor, aproximándose a 1.754 Ha.

Los políticos más liberales, bajo el amparo del espíritu desamortizador y las necesidades del erario público, propusieron ampliar las posibilidades de venta de los montes exceptuados en 1859. El 5 de febrero de 1862 se dictaron las reglas para la formación del primer Catálogo de Montes Públicos exceptuados de la desamortización, catálogo que incluyó la Dehesa Vieja y otros montes de Moralzarzal (que desconocemos), hasta sumar la cifra de, aproximadamente, 800-900 Ha.
Cartel de la Dehesa Vieja y Robledillo, monte exceptuado de la desamortización y catalogado como de Utilidad Pública

Este primer catálogo de 1862 dejaba fuera una superficie considerable de monte comunal de Moralzarzal. Por este motivo, el mismo año 1862, el Ayuntamiento de Moralzarzal presentó un expediente sobre las fincas Ladera de Matarrubia, Ladera de las Suertes, La Navata, Serrejón y El Berrocal, que sumaban más de 2.000 hectáreas de superficie. Si bien los aprovechamientos de estas tierras eran muy pobres: pastos extensivos, piedra, carboneo, constituían la base sobre la que se edificaba la economía rural del término, en especial para los propietarios de rebaños, los de caballerías mayores y de los carreteros que transportaban leña, carbón o piedra a Madrid.

Nuestra lucha llegó al Congreso de los Diputados. El diario de sesiones del 5 de diciembre de 1862, recoge el dictamen de la Comisión de Peticiones: “Varios vecinos de Moralzarzal, del Hoyo de Manzanares, Collado Villalba, Mataelpino, Collado Mediano, Alpedrete y otros pueblos de la provincia de Madrid, solicitan quede sin efecto lo dispuesto en el Real Decreto de 22 de enero último, relativo a la venta de montes del Estado, y que se exceptúen los de aprovechamiento común de los pueblos”, rematando “La comisión es de dictamen que pase al Sr. Ministro de Fomento”.

En la sesión del 31 de diciembre de 1862, el Ministro de Fomento, el Marqués de la Vega de Armijo, señaló: “El Congreso recordará que esta petición vino cuando se estaba discutiendo la ley de montes. Esta ley ha sido aprobada por el Congreso en la forma que todos los Sres. Diputados conocen, desatendiendo por completo la petición. El proyecto está pendiente de discusión en el Senado. Yo no tengo inconveniente en que se apruebe el dictamen en la forma que expresa la comisión; pero yo no haré más que remitirla al senado, adonde pueden acudir los peticionarios como han acudido al Congreso”.

El Sr. Ballesteros, defensor de la petición de los vecinos de los pueblos de la Sierra, intento desvincular el debate general sobre la ley de montes de la petición de estos municipios. Pero una vez pasada la petición al Ministerio de Hacienda, ésta fue desatendida. 

La documentación aportada por los Ayuntamientos sobre el dominio y formas de usufructo tradicionales fue requisito indispensable para el reconocimiento de un monte como de aprovechamiento común, pero en la mayoría de los casos fue insuficiente. Las solicitudes se sometieron al dictamen del Ministerio de Hacienda y de los integrantes de las juntas de agricultura y diputaciones, con frecuencia activos participantes en la desamortización y opuestos por principio a los aprovechamientos vecinales.

Sabemos que el resultado de estas gestiones en el Congreso fueron que se pudo excluir de la venta la finca de Los Linares de (44 Ha) y, probablemente, El Berrocal (120 Ha).

Pero no la finca de La Navata (879 Ha), que se subasta en 1885 (Los usos, modo de gestión, historia y subasta de esta finca la cuenta excelentemente Jesús Martín en su libro Historia de Moralzarzal)

También fueron vendidas, aunque no sabemos la fecha, la Ladera de las Suertes (330 Ha) y el Serrejón (300 Ha). En total 1.509 Ha. A partir de este momento, y pese a los ingresos por esta subasta, las arcas municipales de Moralzarzal sufrieron la disminución de las rentas de propios de toda esta superficie subastada.

Además de Los Linares y El Berrocal, se habían salvado de la desamortización, por la vía de la excepción, la Dehesa de Arriba (140 Ha), Dehesa Vieja (54 Ha), Ladera de Matarrubia (463 Ha) y Robledillo (6 Ha). Estos 4 últimos montes, los de uso históricamente comunal, entrarían a formar parte del primer Catálogo de Montes de Utilidad Pública de 1901.
Mapa de la Dehesa de Arriba, monte exceptuado de la desamortización y catalogado de Utilidad Pública

Pero hubo otra forma de oposición a la desamortización, oposición que se canalizó a través de maniobras dilatorias por parte de los municipios, que se negaron a facilitar datos sobre las propiedades de Propios. Esta estrategia pretendía evitar el impuesto del 20% sobre sus rentas, así como su venta, la regulación y subasta de parte de sus frutos y nuevos gravámenes, como un 10% adicional aplicado desde 1877 a todos los aprovechamientos forestales – salvo el pasto de ganado de labor- y desde 1888 la exigencia a los pueblos del 20% del valor en tasación de sus montes para conseguir su excepción de enajenación como dehesa boyal.

En Moralzarzal esta estrategia tuvo su efecto. En una relación de montes propiedad del Ayuntamiento de 1925 podemos conocer los nombres de otros predios que pudieron mantener la titularidad municipal: Arroyuelos (8 Ha), Canto Hastial (66 Ha) y Canto Canchado (61 Ha). Si la estimación de la superficie de montes públicos en 1859 era de 1.754 Ha, queda claro que una parte de este patrimonio público había permanecido oculto a los ojos del Ministerio de Hacienda.

Además de la pérdida de una gran superficie de bienes públicos, las reformas administrativas durante el siglo XIX supusieron un drástico cambio en la forma de gestión de los montes. A partir de 1855, los Ayuntamientos- que hasta entonces habían dispuesto libremente del destino de los bienes- perdieron esta facultad.

Con la creación del Cuerpo de Ingenieros de Montes en 1853, la gestión de los montes del catálogo será tutelada por este colectivo. El Ayuntamiento cedía al Estado una parte de las rentas de los aprovechamientos tradicionales (ganadería, ramón, leñas y roturaciones) y a partir de 1876 se encargó a la Guardia Civil las tareas de guardería forestal. Por este motivo, cuando el Gobernador Civil solicitó en 1861 al Ayuntamiento de Moralzarzal que pusiéramos los medios para construir el nuevo Ayuntamiento y, dentro de el mismo, dedicar una parte a la escuela, el Ayuntamiento solicitó permiso para cortar (leña) en el monte de la Dehesa Nueva y los resalvos de la Dehesa Vieja, y del dinero que se sacara más otras partidas se podría acometer la obra.

Si desde la formación del Catálogo de1859 los montes públicos se habían dividido en enajenables (subastables) y los exceptuados de la venta, con el cambio de siglo esta diferenciación dará lugar a, por un lado, los montes de utilidad pública, que proceden del listado de los montes exceptuados de la desamortización y, por otro, de los que no revisten interés general, que se denominarán bienes de “libre disposición”.

La inclusión de algunos montes (Dehesa Vieja y Robledillo, Ladera de Matarrubia y Dehesa de Arriba) en el Catalogo de Montes Exceptuados de 1862 y en el de Montes de Utilidad Pública de 1901 supone que desde mediados del siglo XIX, en virtud de la legislación forestal, se limita drásticamente la modalidad de disfrute comunal, libre y gratuito para los vecinos, y es la Administración de Montes la encargada de autorizar y supervisar los usos.


MONTES DE UTILIDAD PÚBLICA DE MORALZARZAL 

Nombre
Nº del catálogo de MUP
Fecha  incorporación al catálogo
Sup pública en el Catálogo de 1901
Año de aprobación del deslinde
Sup total / Sup pública
Ha. (1)
según deslinde
Dehesa Nueva
19
1901
139
1969
140,25
Dehesa Vieja y Robledillo
20-22
1862
54
1969
59,71
Matarrubia
21
1901
448
1965
489,97 / 462,67

 Así, en las actas de los plenos municipales del Ayuntamiento de Moralzarzal de 1904 que recogen la información sobre las subastas y arriendos de las fincas municipales, se refleja esta dualidad: por un lado, las fincas de Los Linares y El Berrocal, “montes de Hacienda” (antiguos montes de Propios y ahora “de libre disposición”) que tributan el 20% de sus rentas; y, por otro, las dos dehesas y la Ladera de Matarrubia, los “montes de Fomento” (antiguos montes del común, ahora montes de utilidad pública), cuyos aprovechamientos se subastan bajo la dirección del Distrito Forestal.

Concluyendo, en este proceso no sólo perdimos la capacidad de decisión sobre nuestros montes vecinales, toda una cultura del uso colectivo, sino que la desamortización supuso la pérdida del 42,31% de los bienes públicos de Moralzarzal. Esta pérdida debió suponer un impacto tremendo en las rentas municipales, la ganadería extensiva y en la economía de los cebolleros.

Ya durante la segunda mitad del siglo XX, las fincas de Los Linares, El Berrocal, Los Arroyuelos fueron segregadas y/o urbanizadas. Otras fueron expropiadas por el ejército para la creación del campo de maniobras militar de Los Palancares.

Mirando la botella medio llena, el proceso desamortizador transformó nuestros montes comunales en montes de utilidad pública (962 Ha, el 22,6% de la superficie del término municipal) y conseguimos también esconder un conjunto de fincas municipales que lamentablemente, hemos ido vendiendo, segregando y parcelando (con la excepción, hasta ahora, de Los Praderones).

Estos bienes públicos, en especial la dehesas, son antiguos montes comunales testigos de un pasado colectivo y de uso tradicional del territorio. Es cultura y tradición, algo que debemos mantener y por lo que debemos luchar.

Fuentes:
  • Actas del pleno municipal del Ayuntamiento de Moralzarzal de 1904.
  • Diario de sesiones del Congreso de Diputados de 5 y 31 de diciembre de 1862.
  • En defensa de lo Comunal. Diario de León, 07/08/2012
  • Balboa Navarro, I. et al. (2002). Bienes Comunales. Propiedad, arraigo y apropiación. Piqueras Arenas, J.A. (coordinador). Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Centro de Publicaciones, 2002.
  • López Estébanez, N., y Sáez Pombo, E. 2002. Gestión, aprovechamiento y paisaje de las dehesas de Guadarrama y Somosierra (Madrid). Eria, 58 (2002), págs. 231-245.
  • López Estudillo, A. 1992. Los montes públicos y las diversas vías de su privatización en el siglo XIX. Agricultura y Sociedad nº 65 (Octubre-Diciembre 1992) (pp.65-69)
  • Manuel Valdés, C.M. (1996). Tierras y montes públicos en la sierra de Madrid (sectores central y meridional). Serie Estudios. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Secretaría General Técnica.
  • Martín, Jesús (2007). Historia de Moralzarzal. Ayuntamiento de Moralzarzal.
  • Wikipedia: La Desamortización española. http://es.wikipedia.org/wiki/Desamortizaci%C3%B3n
  • Wikipedia: El Catálogo de Montes de Utilidad Pública. http://es.wikipedia.org/wiki/Cat%C3%A1logo_de_montes_de_utilidad_p%C3%BAblica


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