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lunes, 14 de noviembre de 2016

La Huerta de Moralzarzal

¿Agricultura en Moralzarzal? ¿Pero es que todavía sobreviven los cebolleros?

Pues sí, el arte de cultivar la tierra pervive, y desde este blog que apoya la historia y las tradiciones populares de Moralzarzal no podía faltar el apoyo a los hortelanos y también a los que se animen a producir hortalizas en el futuro. La agricultura es presente y, sobre todo, futuro.

Suena a obviedad, pero dado el gentilicio de los de Moralzarzal, cebolleros, la agricultura es una actividad 100% local y tradicional. En algún momento de la historia, y aunque nos lo dijeran en tono despectivo, nos asociaron con los que plantan o venden cebollas.

No es por tanto algo "moderno", no es algo de fuera, no son influencias de veraneantes. La agricultura actual en Moralzarzal no discrimina edades, procedencias ni ideologías. La practican personas jubiladas y personas de mediana edad; cultivan la tierra gentes del pueblo de toda la vida, antiguos veraneantes asentados en Moral desde hace mucho y recién llegados; apolíticos, de derechas, de centro o de izquierdas. Valentín, Tito, Julio, Toni, Juan, Miguel ("el churrero"), Luis, Aurelio, etc. Hasta el ex alcade de Moralzarzal, José María Moreno, tiene un huerto.

Y para conocer esta realidad he visitado durante el pasado verano algunos de estos huertos y he charlado con quienes todavía saben, quieren y pueden cultivar la tierra. No son todos los que son, pero están todos los que son.

Empecemos con Tito, 43 años, cebollero de toda la vida y bien conocido en Moralzarzal por estar detrás de la barra del bar "El Ladrillo", cerca de la Plaza de la Constitución. Tito tiene un huerto (con invernadero) y un gallinero en la zona del polígono ganadero.
Bajo el invernadero Tito cultiva tomates, judías, pimientos, berenjenas, etc. En el huerto, además, de tomates y pimientos también hay, como no, cebollas.
Judías de enrame en el invernadero de Tito.
He visitado también la huerta de los hermanos Valentín y Julio. El primero es el mayor, y tiene ya sesenta y muchos años. Son de Moralzarzal de toda la vida y empezaron a trabajar esta huerta cuando se jubilaron, hace 3 años. En verano vienen al huerto por la mañana y por la tarde, es su vida y les gusta.

Tienen patatas, tomates, cebollas, lechugas, calabacines, judías, berenjenas, pimientos de piquillo, pimientos de padrón, pimientos verdes, fresas, pepinos, acelgas, repollos..... No cultivan hortalizas de invierno y no quieren oír hablar de gallinas.

Seleccionan las mejores matas y guardan semilla, para montar sus propios semilleros y producir planta en su invernadero construido por ellos mismos. Hacen conservas (mucho salmorejo) y tienen mucha verdura para todo el año. Al suelo le echan basura de vaca de la finca ganadera que hay en Los Tollares.

Tienen un pozo grande y profundo, con el que riegan el huerto. Siempre tiene agua. Dicen que no hay que regar todos los días, que las plantas cogen mucho “vicio”. Excepto las judías, que necesitas agua todos los días. Los tomates, berenjenas y pimientos, los riegan días alternos. El año pasado el pulgón les afectó mucho.
Huerta de Valentín y Julio, en las proximidades de la Fuente de la Salud.


Un poco más al sur, casi en el límite del núcleo urbano de Moralzarzal, está la huerta de Juan. Juan tiene setenta y pico años, es natural de Madrid, y pertenece a la primera generación de veraneantes que llegaron a nuestro pueblo en la posguerra. Juan tiene casa en Moralzarzal desde hace 50 años y desde hace mucho tiempo reside aquí todo el año. Nieto de Arturo Soria, Juan ha sido médico (ginecólogo) como su padre, que fue médico militar. Vivió parte de su infancia en un cortijo cerca de Baena, Córdoba, de donde procede sin duda su vínculo por la tierra y los animales.

Juan cultiva cebollas, calabacines, berenjenas, pepinos, puerros, varios tipos de pimientos, calabacines, etc. Los tomates los dejó de cultivar porque su salud no los tolera, tiene ácido úrico. También cultiva hortalizas de invierno, como repollos y lombardas. Los ajos, dice, hay que sembrarlos en verano-otoño.

Juan tiene pozo propio y un sistema de aljibes repartidos por su parcela para regar el jardín y los árboles. Juan produce su propia planta en invernaderos a los que mantiene caliente con sofisticados circuitos de agua caliente. Juan es un “manitas”.

Todos los restos de la huerta y su finca (hojas, césped, restos de podas, etc.), junto con las cenizas de la chimenea son amontonados para producir compost (abono). Su huerta sólo es abonada con este compost, no utiliza agroquímicos. También tiene gallinas, a las que alimenta también con algunas verduras del huerto y restos de comida.
Puerros, pimientos y coles en el huerto de Juan, en la zona de Los Chopos.

Juan produce sus propios plantones para el huerto.  Además, todos los restos del jardín son amontonados y compostados para utilizarlos posteriormente como abono.

La penúltima etapa del tour de los hortelanos de Moralzarzal me llevó a la casa de Toni en la zona de Prado del Águila. Toni tiene 43 años y lleva viviendo en Moralzarzal desde 2002. Es ingeniero agrícola  y trabaja en el Instituto Nacional de Investigación Agrícola, el INIA.
Puerros, tomates, lechugas, zanahorias....en el huerto de Toni.

Toni cultiva ajos, puerros, tomates, pimientos, fresas, patatas, zanahorias, lechugas, perejil, rúcula, fresas.....En su jardín-huerto, un tanto salvaje, hay también aromáticas como tomillo, romero, orégano..

Por su trabajo en el INIA Toni tiene acceso a interesantes variedades de algunas hortalizas. Una vez plantadas, Toni guarda semilla y tiene sus propios semilleros con los que se nutre de planta para la próxima estación. 

La última parada en mi propio huerto, para comentar dos aspectos sobre las posibilidades hortícolas de Moralzarzal. La primera es la constatación de que los huertos no son sólo para el verano:

Grelos, brécoles y coliflores, calabazas (estas de cabello de ángel) producidos en Moralzarzal, donde también se dan las lombardas, coles de diversos tipos......

Y el segundo comentario es sobre la posibilidad que se abre al hortelano de reducir la cantidad de materia orgánica que arroja al cubo de la basura. Ya hemos visto que nuestro amigo Juan composta todos los restos vegetales de su jardín, mezclándolos con cenizas de la chimenea. Valentín, Julio, Tito....utilizan basura de caballo y vaca accesible a través de la actividad ganadera. Un servidor, como otros hortelanos de Moralzarzal, mantiene una población de lombrices a las que da de comer y, a cambio, obtiene un humus muy rico para el huerto.
Composteros donde van a parar restos del jardín, del huerto, de la cocina (peladuras, mondas, restos de comida no cárnica) y cenizas. Los hongos, bacterias y lombrices se encargan de descomponer y convertir estos materiales en abono que es utilizado para alimentar las plantas del huerto y el jardín.

Finalizo con una reflexión sobre el significado del vocablo agricultura. Cultivo y cultura tienen la misma raíz latina, "cultus". La agricultura es el arte de cultivar el campo, la tierra.  Cultivar, cultura, ....sabiduría. Y la raíz latina "humus" (tierra, barro...) ha sido utilizada para configurar la palabra humanidad. El género humano es "homo", tierra, barro....El adjetivo humildad, "humilitas", significa abajarse, bajo la tierra...

Agradezco pues a estos humildes y cultos hortelanos que me hayan abierto sus huertos y explicado como cuidan de las plantas y de la tierra. Gracias Tito, Juan, Valentín, Julio, Toni,.....

martes, 28 de abril de 2015

8 apellidos cebolleros

¿Quienes son de Moralzarzal? ¿quienes no lo son?

Dentro-fuera: las cosas no siempre son tan fáciles como las explican Epi y Blas, los personajes de Barrio Sésamo.


No, no es tan fácil. En Moralzarzal, "de toda la vida", existen "los del pueblo" y los "veraneantes", (socios "ambulantes" se llamaban en SORCAS). Los veraneantes eran de alquiler o con casa, pero solo residían en Moralzarzal en verano y los fines de semana.
Veraneantes en la calle de la Iglesia en 1954
Pero mucho ha cambiado la realidad desde la bucólica imagen que retrataba el artículo publicado en el diario ABC allá por 1987: ¿donde encontrar un lugar tranquilo, cordial, simpatiquísimo y fresquito como este?
ABC, 29/08/1987. El periodista diferencia entre nativos y veraneantes, siendo alcalde Narciso López González.
Pero los veraneantes, o sus hijos, empezaron a quedarse todo el año. El pueblo empezó a crecer, llegó el boom de la construcción y "nativos y forasteros" empezaron a compartir el espacio vital todo el año.

Ante esta llegada de forasteros (con sus modas, hábitos y maneras urbanas), y de manera similar a la mayoría del mundo rural, la población nativa ha desarrollado un mecanismo de auto-defensa, una especie de sentimiento de pertenencia, arraigo o auto-proclamación que busca mantener la difusa diferencia entre los ciudadanos que son del pueblo y los que son "de fuera", independientemente de que ambos colectivos estén empadronados y paguen impuestos de igual forma.

Y este sentimiento de reivindicación de las costumbres e historia local, que en Moralzarzal podríamos llamar "cebollismo", deriva en algunas actitudes que recuerdan a los nacionalismos excluyentes. El mayor ideólogo de este nacionalismo cebollero fue el anterior alcalde, Jose Mª Moreno. Este señor ha llenado la legislatura que ahora acaba de declaraciones en diversos medios de comunicación de la sierra donde la expresión “los de fuera” ha servido como argumento para desautorizar a quienes disienten con los proyectos del equipo municipal o denuncian al ayuntamiento por incumplir la ley.

Pero este no es asunto que nos ocupa, aunque bien sirve para introducirlo. Nuestra pregunta es: ¿quienes son del pueblo?

Para algunos, ser cebollero, auténticamente cebollero, querer realmente a Moralzarzal... está solo en manos de los habitantes que viven en el pueblo desde su infancia, lo que entienden las cosas del pueblo, los de toda la vida... Permítanme la parodia, “los que tienen 8 apellidos cebolleros”.

¿Pero cuales son los apellidos cebolleros? Dura tarea nos hemos propuesto, pero el objetivo lo merece.

Vamos a remontarnos 3 generaciones atrás. Comencemos en 1900. Moralzarzal es, a principios del siglo XX, un municipio de 700 habitantes dedicados a la agricultura, la ganadería y la cantería. Esta última actividad cuenta con el Ferrocarril de vía estrecha que conecta las canteras de El Berrocal con la estación de Villalba. Los manantiales de aguas minero-medicinales que han dado fama al pueblo en el siglo XIX, La Fe y La Fe Perseverante, están cerrados, y tardará todavía algunos años en abrirse el proyecto de manantial y casa de baños del Portillo de La Mina.

Según el “Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración de España, 1900”, los cargos y oficios oficiales en el pueblo son los siguientes: Alcalde, Ramón González; Secretario, Maximino Sánchez; Juez Municipal, Gabino Bordón; Fiscal, Alfredo Somacarrera; Secretario, Maximino Sánchez; Párroco, Remigio Muñoz; Profesor, Francisco Ovejero; Profesora, Ricarda Hernández; Constructor de carros, Gabino Bordón y José Bordón; Comestibles, Aniceto González, Manuel López, Jacinto Morales y Vicente Morales; Tratantes de ganado vacuno, Pedro Baonza y Vicente Martínez; Molino de Harinas, Herederos de Raimundo Martin; Herreros, Valentín Alcó y León Mansilla; Fábrica de Jabón, Melchor Antuñano; Médico, Eduardo López de Saá; Notario, Ángel González; Posaderos, Pablo González y León Mansilla; Tiendas de Quincalla, Eugenio Estevez y Eustasio Estevez; Tejidos, Melchor Antuñano y Herederos de Juan Revuelta.

Demos un salto hasta junio 1919, y utilicemos ahora como fuente la web de Antonio “Zárate” (www.conocermoralzarzal.es). En este año, un actor cómico de nombre Ricardo Ripoll (quizás uno de los primeros veraneantes en Moralzarzal) dirige una obra de teatro que será representada en en el “Salón de La Pajera” por vecinos y veraneantes de esta localidad. Este es el plantel de actores por orden alfabético: Concha Benito, María Benito, Tomasa Gómez, Encarna Landáburu, Josefina López, Luisa Maya, Cándida Somacarrera, Luis González, Nemesio González, Feliciano González, Anastasio Hernando, Manolo Mansilla, Teodoro Pérez, Maximino Sánchez y Nemesio Landáburu.


Ya sabemos los apellidos de los cargos oficiales, de algunos artesanos y del sector servicios, de los que gustaban del teatro.....¿y quienes jugaban al fútbol?

Equipo de fútbol local, en los años 30: Pepe Cuena González, Pedro Prados Morales, Esteban Balandin Cuena, Gabriel López Antuñano, Luis Cuena González, Natalio Reguera Balandín, Emilio Cuena González, Cayo Segovia Alcón, Félix Estevez, Eladio Hernándo González y Justo González. Foto: Libro "Moralzarzal. Imágenes en el recuerdo". 
Si, ya lo habrán notado....van ganando los "González", seguidos de lejos por los Balandín, Segovia, Antuñano, López, Mansilla, Estevez, Cuena, Prados....

Pero sigamos. Entre 1920 y 1922 fueron responsables de la Junta Directiva del SORCAS los siguientes vecinos: Melchor González, Adolfo González, Marceliano Vidal, Francisco Sánchez, Florencio Balandín, Luis González Prados, Macario Segovia, Julio Morato, Demetrio Segovia y Julio Segovia.

Siguiendo con los miembros del SORCAS, fiel reflejo de la sociedad cebollera, el libro de socios (138 nada menos) de esta asociación en 1929, está liderada por los siguientes nombres: Braulio Balandín, Pablo González, Ramón Sanz, Ángel Estevez y Andrés Segovia.

Tirando de nuevo de la web de Antonio Zárate, vemos que en el año 1949, cuando Maximino Sánchez empieza a construir chalets en la Colonia del Carmen (calle Cañada y zona de Navafría) emplea en la construcción a muchos vecinos del pueblo, a saber: Ángel Segovia, Eugenio González, Gregorio Soriano, Mariano González, Cayo Segovia, José Lorenzo, Luis Palomo, José Sevillano, Adrian Guillen, José ¿? Díaz, Fidel Sanz, Julio Segovia, Mariano Hernández y Eusebio González.

También después de la guerra civil, las personas dedicadas a la cantería, actividad de gran tradición en Moralzarzal, son también ilustrativas de los apellidos más arraigados en nuestra localidad. Trabajaron en las canteras de El Berrocal o tuvieron talleres de piedra en los alrededores del pueblo gentes como: Celedonio Balandín, Luis Cuena, Petronilo Soriano, Andrés y Esteban González, Primitivo González, Eladio Hernández, Alfonso Segovia, Vicente Guillén, Justo García, Mateo López, Andrés González Prados, Fermín Segovia, Justo González.

Vayamos con las familas ganaderas, y vuelta una vez más al trabajo de Antonio Zárate. En la segunda mitad del siglo XX tuvieron rebaños de ganado ovino en Moralzarzal cebolleros como Manuel López Antuñano, Ramón González Berrocal, Tomás Sepúlveda, Pedro y Bernardino Moreno Álvarez, Gregorio y Modesto Soriano Morales, Pedro Escribano García, Ramón Palomino González, los hermanos González Taillet, Rufino Estévez Balandín, Vicente Balandín Muñoz, Pedro y Felipe García Herrero, Aquilino González De la Cruz, Gil de la Fuente Hernández, los hermanos González Sanz, Pablo, Jacinto y Edelmiro Martín Vaquero, Manuel López Sastre, etc, etc.

El fútbol, el deporte rey, nuevamente fuente de información. En 1967 se funda el Moralzarzal Club de Fútbol, cuando los aficionados a este deporte deciden formar una asociación y formalizar así el equipo que jugaba en la localidad. El equipo se llamó San Miguel Arcángel, patrón de la localidad, y adoptó el escudo heráldico de los Orellana Chaves, que por entonces todavía se encontraba incrustado en el púlpito de la Iglesia. El escudo, por cierto, lo adaptó y pintó Ricardo Segovia, siendo Alcalde Vicente López.
Escudo del C.F. de Moralzarzal, versión libre del escudo heráldico de los Orellana Chaves que estuvo esculpido en el púlpito de la Iglesia de San Miguel Arcángel.

Su primera Junta Directiva estaba formada por los siguientes cebolleros: Vicente López Barbero, Amancio Albertos Merino, José Contreras, Emilio Segovia Aparicio, Tomás Navas Sanz, Mariano González, Bernardo López González, Teodoro González González, Andrés Segovia Morato, Ricardo Segovia Aparicio, Julio Estevez Segovia, Julio Segovia Morato y Francisco Morato.

Desde su fundación hasta finales de los años 80, antes del boom urbanístico en Moralzarzal, los presidentes de este club han sido Vicente López, Amancio Albertos, Raul Estevez, Jesús González y José Luis Estevez.

Podríamos seguir recabando información, pero no obtendríamos resultados muy diferentes.
Los apellidos 100 % cebolleros ya se los pueden imaginar: el apellido González gana por goleada, seguido por Segovia, López, Balandín, Estevez, Sanz, Martín y Sánchez. Si usted tiene alguno de estos apellidos, es cebollero cebollero. Pero también lo es, pero un poco menos, si se apellida, Morato, Soriano, García, Morales, Cuena, Hernández, Antuñano, Mansilla, Bordón, Benito, Somacarrera, Aparicio, Albertos, Guillén, Alvarez, Moreno, Alcón, Reguera o Prados.

Alguien dirá, y no le faltará razón, que faltan los apellidos Berrocal, Maya, Domínguez, etc. O que los Solano y Taillet, aunque veraneantes, llevan varias generaciones en el pueblo. Pero en algún punto había que hacer el corte y el listado se ha elaborado por riguroso orden. Los auténticos 8 apellidos cebolleros hay que cogerlos en el párrafo anterior.

También alguien podrá decir, también con mucha razón, que algunos de estos apellidos se encuentran entre los apellidos más frecuentes en España. Es cierto, los apellidos más comunes en nuestro país son, por este orden, García, López, Pérez, González y Sánchez. El apellido Martín ocupa el puesto décimo, Moreno el 18 y Sanz el 24. El caso del apellido Martín, por ejemplo, ocupa el segundo puesto en las provincias de Avila y Segovia, y el séptimo en Madrid.

En fin, veamos en cualquier caso como ha influido en la vida local ¿tiene algo que ver la genealogía en la configuración de las candidaturas electorales del partido que gobierna el ayuntamiento desde 1995?

Composición del anterior equipo municipal: José María Moreno Martín, Ángeles Jiménez Verdejo, Begoña Segovia Domínguez, Aurelio González García, Roberto Castro Diezma, Mª del Mar Reguera Balandín, Esther Sanz Gil, José Manuel Soriano Garcés, Javier Martín Pascual e Ignacio Melero González.
El anterior equipo municipal, 85% cebollero
Aunque puede que alguno de estos concejales no proceda de un linaje 100% cebollero (el alcade era originario de Ávila), no debería sorprendernos que de los 10 concejales del PP en la anterior legislatura, ocho eran poseedores de uno o varios apellidos cebolleros. El cebollismo gobierna, algo obvio ya que son ellos "los que entienden las cosas del pueblo". Claro como el agua, aunque habrá quien maliciosamente especule sobre la relación entre las relaciones familiares, el clientelismo político y la tendencia de voto.

Una última reflexión sobre el cebollismo. En 1995, la población de Moralzarzal era de 3.321 vecinos (cebolleros... cebolleros). En los últimos 20 años la población se ha multiplicado por 4, y en 2014 eramos 13.221 habitantes. 
Evolución del número de habitantes en Moralzarzal, 1900-2014
Así que "los de fuera” son ahora mayoría. !Cielos¡

El pasado 24 de mayo de 2015, TODOS los vecinos de Moralzarzal, con o sin apellidos cebolleros, eligieron a los 17 concejales que tienen que representarlos en el pleno municipal. 

Y el resultado ha sido una muestra de la voluntad de superar el binomio dentro-fuera y otras memeces. Y está siendo una muy buena oportunidad para ver reflejada la realidad de la población de Moralzarzal en la composición del pleno municipal y en el reparto del poder local.

sábado, 2 de junio de 2012

Cebolleros

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la palabra “cebollero” se utiliza como adjetivo, para aquello “perteneciente o relativo a la cebolla”, o como nombre, “persona que vende cebollas”.


Cebolleros es una localidad cercana a Villarcayo perteneciente al ayuntamiento de Merindad de Cuesta Urría, en la comarca de las Merindades, al norte de la provincia de Burgos.

 
Situación de la localidad de Cebolleros, en la provincia de Burgos.

Cebolleros es también el gentilicio de los habitantes de Moralzarzal (Madrid). Pero también se llaman así los habitantes de Martín Muñoz de las Posadas, un municipio de la provincia de Segovia. Los de Huarte, una villa tradicional de la cuenca de Pamplona, cerca de Sangüesa, son llamados huartearras, aunque también se apodan cebolleros. Más cercanos a nosotros, los habitantes de Guadalix de la Sierra, localidad madrileña donde se rodó la película “Bienvenido Mr. Marshal”, tienen también el gentilicio de cebolleros. Y también los de Aracena (Huelva) y los habitantes de Villamayor de los Montes, en el centro de la provincia de Burgos. En esta última localidad, además, existe la “fiesta del cebollero ausente”, que reúne en agosto a comer y a celebrar el reencuentro a los que viven lejos del pueblo y vuelven en agosto a pasar las vacaciones.

El cebollismo también se presenta en la toponimia: hay una Sierra de la Cebollera, en Soria; un Cabo Cebollero, en la costa de Cantabria; y una Peña Cebollera Vieja, entre las provincias de Madrid y Segovia, cerca del Puerto de Somosierra.

Siguiendo con la toponímia, la localidad Navarra de Castejón, en la ribera del Ebro, era denominada “Ceboller” durante el medievo. Esto es debido a la existencia de un topónimo donde se ubicaba una de las pedanías que conformaron con el tiempo el poblamiento de Castejón. El topónimo aparece en los textos históricos como Abin Cepoller, Ceboller, Cebollero o Cebollet. En el primer caso, el nombre aparece citado en 1089, y el prefijo genitivo “abin” alude a una propiedad musulmana, que indica pertenencia, en este caso “a un tal Cebollero”. En 1391 ya aparece como “murat”o murada en el monedaje de ese año. En este topónimo se originó el apellido Cebollero, documentado en Castejón hasta el siglo XIV. De hecho, el apellido cebollero está muy extendido en todo el Alto Aragón.

Exceptuando este último caso, la existencia de un topónimo histórico, parece obvio que el gentilicio cebollero/a refleja una realidad pasada vinculada a la vocación agrícola del territorio y una actividad hortelana y de intercambio en los mercados locales en tiempos no tan remotos.

Es cierto que “cebollero” podría haber sido una forma despreciativa de referirse a la gente del campo, a las personas vinculadas todavía a la tierra, una arcaica forma de llamarnos “paletos”. Pero como dice el alcalde de Huarte “no es un calificativo que nos siente mal, ni mucho menos, simplemente, refleja una realidad que estuvo vigente hasta hace unas pocas décadas”. ¿Cebollero? !! A mucha honra ¡¡.

Todo indica que el origen de nuestro gentilicio es común al de otros pueblos de España. Jesús Martín Ramos, en su libro Historia de Moralzarzal, comenta esta posibilidad como una de las dos posibles. Señala además que el calificativo “cebolleros” nos lo dieron los de Collado Villalba, cuando los de Moralzarzal íbamos a vender productos hortícolas a los pueblos vecinos. Como Jesús Martín se basa en fuentes orales poco podemos comentar sobre este hecho.

Pero llama más la atención la otra versión del origen del gentilicio. Jesús Martín recoge, suponemos también que de la tradición oral, la anécdota de un hombre que llevaba cebollas en una mochila y que se escondió en el altar de la Iglesia Parroquial de San Miguel de Moralzarzal, ya que le perseguían “los carlistas”. Al conocerse la noticia en pueblos vecinos se nos empezó a denominar “cebolleros”.

El hecho de llevar cebollas en un morral no parece algo llamativo. Quizás la persona perseguida era un ladrón de cebollas....

Centrémonos en los perseguidores. La leyenda tendría algún viso de verosimilitud si la supuesta persecución de unos carlistas a nuestro cebollero estuviera relacionada con las revueltas realistas de 1823 o con la Primera Guerra Carlista (1833-1840), ya que las posteriores guerras carlistas tuvieron escenarios alejados de Moralzarzal. De hecho, Jesús Martin recoge en su libro algunos de estos enfrentamientos vividos en nuestra localidad, concretamente en torno a 1823. relacionadas con las tensiones y luchas entre liberales y absolutistas en el primer tercio del siglo XIX.

Pero este vínculo entre el Carlismo y el “cebollismo” podría tener más ramificaciones. Ya sabemos que algunos renombrados activistas del Carlismo del último tercio del siglo XIX fueron propietarios del manantial de La Fe del Portillo de La Mina (ver la entrada Ideales y Negocios. Carlistas en Moralzarzal) , y que varios descendientes de los implicados en las Guerras Carlistas vinieron a vivir a Moralzarzal, dejando descendencia en nuestra localidad. ¿Podría estar el origen de esta tradición en la presencia de personajes del Carlismo en nuestra localidad?

Uno de los propietarios del manantial de La Fe, el Barón de Sangarrén, fue un prócer carlista que participó en el sitio de Bilbao durante la Tercera Guerra Carlista (1872-1876). Este personaje era natural de Aragón, aunque su matrimonio con un linaje importante de Guipuzkoa le vincularía con el País Vasco. De hecho, y tras conseguir un acta de diputado en las elecciones al Congreso en 1886 por Azpeitia, en 1886, lo intentaría en 1891 por la circunscripción de Daroca (Huesca).

Al referirnos a la presencia del gentilicio "cebollero" en España, hemos comentado que el apellido cebollero está muy extendido en todo el Alto Aragón. Durante las guerras carlitas de la primera mitad del siglo XIX, las partidas absolutistas que se movían por el alto Aragón, en la zona del Cinca, eran capitaneadas por Cebollero, un clérigo montisonense (de la localidad de Monzón, en Huesca). Además de que el apellido cebollero sea propio de la provincia de Huesca, resulta que algunos carlistas “de armas tomar” tenían este apodo.

El hecho de que para algunos absolutistas del siglo XIX el calificativo cebollero pudiera ser una exaltación del arrojo y la defensa de sus ideales, sumado al hecho de que nuestro pueblo fuera un refugio para algunos Carlistas y/o aragoneses a final de ese siglo, pudiera tener que ver con la leyenda sobre el origen de nuestro gentilicio. O pudiera ser que no tuviera nada que ver.

Una última aportación para complicar aún más las cosas. Cebollero también se le llama al gamón (Asphodelus fistulosus), una planta muy común que en Moralzarzal ha dado lugar a topónimos como “El Gamonal”. Además de gamón y sus variantes, esta planta se la denomina popularmente como cebollada, cebolla de culebra, cebolla de globularia, cebollana, cebollana borde, cebollera morisca, cebolleta, cebolletilla marranera, cebollín del monte, cebollino, etc.

Flor del gamón, o cebollero.

Concluyendo, si a usted le llaman cebollero (o cebollera) por la calle, no se ofenda. Seguramente el que le ha interpelado tampoco tenga claro que ha querido decir exactamente.

Fuentes consultadas:

- Jesús Martín, 2007. Historia de Moralzarzal.
- http://www.aragob.es/edycul/patrimo/etno/castejon/historia.htm
- Revista Concejo nº 290, Febrero de 2011.