domingo, 29 de mayo de 2011

La inexistente unión de Moral y Zarzal

Según la historia oficial, el actual núcleo urbano de Moralzarzal es la fusión de dos pedanías o núcleos de población diferentes, Moral y Zarzal. Es más, hay quienes afirman que el núcleo de Zarzal se localizaba al norte de Moral y que la actual Iglesia Parroquial de San Miguel, con el tiempo, hizo de nexo de unión entre ambos núcleos de población.

Pero la fusión de Moral con Zarzal nunca se produjo. Está documentado, es cierto, que durante algunos siglos convivieron los dos núcleos diferentes. Ambos pueblos existían cuando solicitamos el título de villa al Real de Manzanares, a mediados del siglo XVII,  y por tanto se nos otorgó tal título como "Moral y Zarzal". Pero el hecho de que existieran dos pueblos no implica necesariamente que se unieran. 
    En este post vamos a ver que dicha teoría es tan endeble que debemos considerar otras posibilidades. Y lo vamos a hacer analizando la configuración urbana de Moralzarzal en 1876, 1891 y 1918, para demostrar que durante el siglo XIX la única población existente era Moral, y que la supuesta fusión con Zarzal es improbable.

    Hemos localizado un mapa de 1876  -seguramente el primer mapa del término municipal de Moralzarzal a escala 1:25.000- donde se constata que en esta fecha sólo existe un núcleo de población, no dos.


    Ampliación del mapa del término municipal de Moralzarzal escala 1:25.000 fechado en 1876. Se puede observar la inexistencia de pedanías en sus alrededores.

    Comparemos ahora la forma del núcleo urbano en 1876 con un mapa de la trama urbana de 1891, observando que la forma del pueblo en este periodo no ha cambiado. 

    Mapa escala 1:2.000 del núcleo urbano de Moralzarzal, fechado el 30 de diciembre de 1891. Autor, Ignacio Molero, del Instituto Geográfico de Madrid.

    La observación y lectura detenida de ambos mapas nos revela que: 
    • La Iglesia se sitúa al norte del pueblo, en el límite del casco urbano, no existiendo ninguna construcción al norte de dicha Iglesia. 
    • Los principales viales o calles del pueblo eran las calles de la Cruz, de la Huerta, de Antón, de la Eras, de Barrio de Arriba, de la Viña, de la Fuente, del Cerrillo, de Roseles, de los Morales y el Camino de Madrid, a las que habría que añadir un pequeño grupo de calles menores y callejones en el interior de la trama urbana.
    • Existen sólo dos fuentes, la de la Iglesia y la de la Plaza de la Constitución.

      Un mapa más, este de 1918:

    Croquis a escala 1:5.000 del núcleo urbano de Moralzarzal, fechado el 10 de marzo de 1918. Autor: Lorenzo Ortiz, del Instituto Geográfico de Madrid.

    El croquis de 1918 aclara, por una parte, la ubicación de las edificaciones dentro de la trama urbana y las fincas y huertos anejos. El croquis también señala los escaso cambios respecto al mapa de 1891 y tampoco revela ninguna edificación o casas al norte de la Iglesia Parroquial, exceptuando el lavadero y el matadero.

    Por tanto, al no existir durante el siglo XIX más núcleo urbano que el que conocemos, de ser cierta la teoría de la fusión de Moral y Zarzal, habría que situar ambos núcleos dentro de estos dos "callejeros urbanos de Moralzarzal", habiéndose producido la supuesta fusión con anterioridad a este siglo.

    Si intentamos imaginar dos pueblos en esta trama urbana, una primera dificultad sería ubicar la originaria Fuente del Moral, ya que en el mapa de 1891 sólo aparecen dos fuentes, la de los Cuatro Caños y la de la Plaza de la Constitución. Es de suponer que la fuente originaria sea la del centro del pueblo, y no la de su periferia.

    La única posibilidad para imaginar que Moral y Zarzal estuvieran juntos en estos mapas y croquis, sería suponiendo que la primera fuente, la Fuente del Moral, fuera la actualmente denominada de Matarrubia, y que aunque no aparezca en el mapa de 1891 dicha fuente hubiera estado originalmente más próxima a la ladera del monte. Esta posibilidad nos permitiría hablar de un barrio, vinculado a una fuente en los alrededores de Barrio de Arriba, como indica el nombre de la calle, más próximo a la Tejera, y otro barrio situado unos cientos de metros en dirección Este, quizás en la confluencia de las calles de la Cruz, de la Huerta y Antón. Esta hipótesis sería la única que contempla la fusión de dos barrios a partir de los puntos más alejados de la trama urbana. Pero entonces Moral y Zarzal estaban separados por escasos 200 metros...

    Pero la lógica urbana e histórica se decanta por que el actual Moralzarzal creció a partir de la Plaza de la Constitución, espacio que actuaba como centro urbano donde sí había una fuente. De la misma forma, está descartado que la Iglesia Parroquial, en las afueras del pueblo, tuviera un papel de nexo entre dos barrios o núcleos de población.

    A mediados del siglo XIX sólo existía un pueblo, el originario "Moral", aunque se le denominara Moralzarzal desde que el siglo XVII y así hubiera sido nombrado, citado y cartografiado desde entonces. 

    Otra hipótesis, por la que me inclino, es la de que el núcleo menor, Zarzal, acabara siendo un despoblado como consecuencia del abandono, que su rango menor respecto a Moral la hiciera desaparecer. Algo que, por otra parte, ha ocurrido en otros lugares de España donde existían pedanías o varios núcleos separados.

    ¿Y donde se localizaría Zarzal? Hay varias teorías y necesitamos todavía más tiempo para poder investigarlas a fondo.


    sábado, 28 de mayo de 2011

    El misterio de Zarzal

    Por varios motivos, Zarzal constituye un misterio. El primero de ellos es la etimología de Zarzal, que no está nada clara. Y el segundo es que, contrariamente a lo que se afirma, Zarzal muy posiblemente nunca se unió a Moral para formar Moralzarzal. Zarzal existió, fue una pedanía, un núcleo de población menos importante que Moral, pero no existen evidencias de que se llegara a unir con Moral. Pero este asunto lo dejamos para el próximo post.

    Vayamos con el primer dilema. Resulta que buscando en webs especializadas en etimología, he encontrado que algunos autores opinan que la raíz de la palabra “zarzal”no deriva de la zarza, el arbusto espinoso, lo que pone en cuestión nuevamente la versión oficial sobre el origen del nombre de nuestro pueblo.

    Existen hasta 32 localidades españolas que llevan el nombre de Zarza o sus derivados: Zarzalejo, Zarzaquemada, Zarzuela, Zarzón, Zarzosa, Zarza de Montánchez, Santa Cruz de la Zarza, Zarza de Tajo, etc.

    Por una parte, “zarza", según el Diccionario de la Real Academia de España, significa barza, cambrón, rubo, sarza, silva y zarzamora. Pero existe una intensa discusión en los foros de etimología sobre si la humilde zarza puede ser el rasgo más relevante para bautizar un lugar habitado.

    Según la zona del término municipal donde se localizara el núcleo urbano de Zarzal, éste debió tener espesos encinares, rebollares o fresnedas. En cualquier caso especies botánicas más significantes que la simple zarza, tan común en muchas otras zonas. De la misma forma, algunas de las Zarzas cercanas, como Santa Cruz de la Zarza o Zarza de Tajo (ambas en Toledo), estaban, hasta el siglo XIX, en medio de espesos encinares. La localidad vallisoletana de La Zarza, se localiza en una zona de evidente vocación enciniega donde es muy difícil encontrar zarzas, al menos en abundancia. Para algunos expertos la “zarza” no configura un paisaje, una zona, no es un distintivo de algo.

    Pero la discusión no está cerrada. Mientras para algunos expertos la palabra zarza tendría un origen prerromano, vinculado a los antiguos pobladores celtíberos de la península, para otros, aunque admiten que el topónimo pudiera derivarse del arbusto espinoso, exponen la posibilidad de que estuviera relacionado con el grupo de topónimos derivados del latín quercus (encina), como Cerceda, Cercedilla, Cercedo, etc.

    Estos últimos autores establecen la relación a través de la localidad medieval de Zarzuela (Madrid) que aparece citada como “Cerzola” en un documento del año 1140. Esta Cerzola podría ser un derivado de quercus + eola, nombre muy apropiado para localidades, como la Zarzuela del Monte del Pardo, situadas en el medio de un encinar. Querceola > Kerceola > Cerceola > Cerciola > Cerzola > Zarzola > Zarzuela. Como quercus es un nombre femenino de la 4ª declinación en latín, zarza podría derivar de la forma del latín quercea, “encina”. Otra posibilidad es que del adjetivo querceus, “relativo a la encina”, provenga la forma de plural neutro quercea, que significa sitio abundante en encinas, encinar. La evolución sería Quercea > Kercea > Kercia > Cerza > Zarza.

    Una hipótesis más: Zarza o Zarzuela podría derivar de "Charca o Charcuela" refiriéndose a parajes llanos, encharcadizos, donde se retiene el agua en pequeñas lagunas para que bebiera el ganado.

    Quizás Zarzal se refiera al arbusto espinoso que da moras, pero es también muy probable que Zarza, como Cerceda, aluda a la abundancia de encinas. Ya sabemos que Moral no tiene que ver necesariamente ni con un árbol ni con el fruto de la zarza. Ahora vemos que Zarzal podría significar otra cosa. No hay duda de que el origen del nombre de nuestro pueblo, Moralzarzal, está todavía rodeado de misterio.


    Fuentes utilizadas para la elaboración de este post:

    Dos fitotopónimos : Moraleja y Zarza-Zarzuela y su posible origen etimológico:

    Foro Etimológico “Linguaweb”. Etimología de la palabra "zarza":

    sábado, 21 de mayo de 2011

    ¿Fuente del Moral o Fuente de la Muralla?

    Para situarnos, comencemos este post de la misma manera que el anterior (¿Por qué los cebolleros han plantado moreras en su pueblo?, martes 17/05/2011).

    Decíamos que las cuatro primeras referencias escritas existentes sobre nuestro pueblo, datadas entre el siglo XIII y el siglo XV, mencionan la localidad “Fuente del Moral”. En los dos primeros casos , en 1287 y 1303, se menciona un pueblo o pedanía cercano: “el Alameda”. La primera referencia a "Moral", a secas, data de 1563, y "Zarzal" es nombrado por primera vez en 1610.

    En posts anteriores hemos puesto en duda que el fitotopónimo “Moral” proceda del árbol de la morera, y también la afirmación según la cuál el nombre de nuestra localidad tenga que ver con las zarzas, el arbusto espinoso de todos conocido. ¿Por qué nos atrevemos a cuestionar este dogma?. De esto queremos hablar ahora.

    En nuestro suelo, y según el repertorio de entidades de población española, existen 15 localidades de nombre Moral, 14 Morales y, entre los derivados, 10 Moraleja, 1 Moralejo, 1 Moralet, 1 Moralico, 1 Moralicos, 1 Moralina y 1 Moralita. Los más conocidos, nos sonarán a todos, podrían ser La Moraleja  y Moraleja de Enmedio (Madrid), El Moral (Murcia), Moral de Calatrava (Albacete), Torralba del Moral (Soria) o Moraleja de Sayago (Zamora).

    Pero según algunos expertos en etimología - la ciencia que estudia el origen de las palabras-  el topónimo moral podría proceder del latín muratella, que significa “murillos”.

    Así, estos expertos proponen una evolución del vocablo de la siguiente manera: Muratella > Muradela > Moradiel. Otra evolución paralela, con menor influencia árabe sería: Muratella > Muradela > Moradela  > Moralela > Moraliela > Moralelia > Moraleja.

    Siempre según estos autores, el topónimo Moraleja no está relacionado con el moral, sino con los del grupo mura, como Almuradiel, Mora, Morade, Moradela, Moradella, Moradiel, Moradillo, Morado, Morata, Moratalaz, Moratalla, Moratilla, Moratín, Moreda, Moredo, Morell, Morella, Morilla, Morvedre, Mura, Murada, Muradal, Muradela, Muradelle, Muras, Murazo, Murias, Muriedas, Muriel, Muriellos, Murieta, Murillo, Muro, Muros, etc., que indican que cuando el lugar recibió este nombre había allí restos de construcciones antiguas.

    Esta posibilidad confirma los datos históricos sobre el origen árabe de nuestra localidad y sugiere una atractiva interpretación. “Fuente del Moral” podría tener su origen en un manantial, una surgencia de agua en las proximidades de una muralla, una fortificación o un muro.

    No es esta la única opción posible. Otros expertos señalan la existencia de una raíz prerromana, “mor”, que ha sido el origen de términos como Moros, Moruecas, Morales, Moradilla, Moraza, etc. La raíz prerromana “mor” significa montón de piedras. Por contra, otros autores sugieren que Moraleja también podría indicar un lugar de habitación antigua. En Madrid, y según documentos de principios del siglo XIII, en el actual término municipal de Moraleja de Enmedio se documentan tres localidades del mismo nombre: Moraleia de Petrofiero, Moraleia del Gordo y Moraleia de Lobofierro. En los tres sitios hay yacimientos bajorromanos, que hacen suponer que se produjo una repoblación en lugares que coincidían con afloramientos de agua y ausencia de piedra de restos de asentamientos antiguos.

    Para acabar de complicar la cosa, encontramos también que algunos atribuyen a moral y morales una raíz latina (maiore, antepasados, o  mauros, moros), lo que podría llevarnos al terreno del megalitismo o a la existencia de restos arqueológicos antiguos. Existen dólmenes en Puerto Moral (Huelva) y Morales del Rey (Zamora). Aquí, muy cerca, a caballo entre Alpedrete y Collado-Villalba, existió también el Dolmen de Entretérminos (http://megalitos.arqueoloxico.com/fichas/28047001.html).

    El debate entre los etimólogos no está resuelto, pero está claro que deberíamos dejar de afirmar categóricamente que el nombre de nuestra localidad tenga que ver con árboles, arbustos espinosos o sus frutos. La antigüedad de nuestro pueblo, su origen árabe (¿romano?) y las diferentes opiniones sobre la etimología de "Moral" abren un abanico mucho más rico y complejo.

    Fuentes utilizadas para la elaboración de este post:

    martes, 17 de mayo de 2011

    ¿Por qué los cebolleros han plantado moreras en su pueblo?


    La web del ayuntamiento, wikipedia y algunas publicaciones sobre el pueblo afirman que el origen del nombre de nuestra localidad, Moralzarzal, responde a los fitotopónimos “moral” y “zarzal”, en referencia a la zarza y su fruto, la mora o zarzamora (en latín Rubus ssp). Esta tesis parece tener su origen en el historiador Jesús Martín Ramos, autor del excelente libro “Historia de Moralzarzal”.

    Pero no siempre los cebolleros pensaron así. Durante mucho tiempo se debió pensar que el nombre de “Moral” procedía del árbol de la morera, o moral (Morus nigra) ¿Por qué se ha plantado un ejemplar de morera (o moral) en la Plaza de la Constitución y por qué hay moreras en la calle Antón o en numerosos jardines privados de todo el pueblo?. ¿Por qué hay algunas calles o avenidas con este nombre (Avenida de Las Moreras) o se han realizado largas plantaciones de este árbol en la calle Lago Mayor?.

    En la antigua finca de La Viña se localiza la morera más antigua de nuestro pueblo, precisamente en la calle de La Morera. Su antigüedad, como la de los majestuosos pinos piñoneros (Pinus pinea) - de los que también quedan vivos algunos ejemplares- podría superar los 90 años. En una foto de los años 40 que ha sido publicada en “Moralzarzal. Imágenes en el recuerdo” (páginas 50/51), se puede observar una panorámica de la finca de La Viña donde se ven estos árboles, incluida nuestra gran morera,  juntos con los cultivos de viñedo.

    ¿Tendrá algo que ver el origen de nuestro pueblo, “Fuente del Moral”, con el árbol de la morera?


    El árbol del moral, la morera, no es un árbol que crezca de manera espontánea en nuestro suelo, no es un árbol autóctono. Esta especie es originaria de Asia y está fuertemente vinculada a la cría del gusano de seda. La sericultura, como así se llama la producción de la seda a través de la crianza de gusanos de seda, es conocida en China desde hace más de 5.000 años y se extendió desde Asia a Europa durante el siglo XI. Su presencia en España data de la presencia árabe y su cultivo está directamente ligado a la producción de gusanos productores de seda, tradición que arraiga en España durante la dominación árabe.

    ¿Podría estar relacionado el topónimo “Moral” con la existencia de una población morisca dedicada a la plantación de moreras para la producción de la seda? ¿Éramos los cebolleros artesanos de la seda?

    Hemos estado rebuscando en los libros pero el hecho es que fuera del ámbito Andalusí el esplendor del cultivo de la morera para la producción de gusanos de seda es muy posterior a la fecha en la que se establece el nombre de El Moral (o Fuente del Moral). En Aranjuez, en tiempos de Felipe IV se plantaron cuatrocientas mil moreras con el fin de estimular la producción sedera, que habría de tener su base en Ontígola a cargo de moriscos venidos de Valencia. La Fábrica de paños de Toledo impulsaba el plantío intensivo de moreras y en 1731, en época de Felipe V, se dictó una Real Cédula ordenando la repoblación de estos árboles. Pero tanto en época árabe como en épocas posteriores los cultivares de moreras se implantaron en zonas agrícolas y no en suelos pedregosos como el de nuestro pueblo.

    En la provincia de Zamora es frecuente el topónimo “La Moral” (con y sin artículo), así como sus diminutivos, que preservan el género femenino de tradición latina: Moral, Moraleja, Moralina, etc. En esta provincia  el Moral parece estar vinculado a una antigua tradición concejil, según la cuál se plantaba este árbol en la proximidad de las iglesias. La plantación de este árbol, por tanto, podría también una costumbre traída por los pobladores que colonizaron estas tierras tras la reconquista. Pero, como en el caso anterior, el nombre de "Fuente del Moral" aparece en los textos históricos mucho antes de la reconquista.

    En el ya mencionado libro “Moralzarzal. Imágenes en el recuerdo” se puede observar varias fotos de 1935 donde se ve un grupo de árboles en la Plaza de la Constitución. Posiblemente sean olmos (Ulmus minor), es difícil precisarlo, pero no parece que fueran moreras. Por tanto, la plantación de moreras en la Plaza de la Constitución es también probablemente una costumbre reciente, del siglo XX.

    Por las razones expuestas, y pese a la existencia en Moralzarzal de numerosos árboles de moreras, pensamos que ni nuestro pueblo es un sitio propicio para el cultivo de moreras, ni el nombre procede de este árbol.

    Quizás el problema es que estamos empeñados en identificar moral con una planta, sea ésta un árbol o un arbusto espinoso. Igual la etimología de moral es otra. Pero habrá que esperar hasta el siguiente post para aclarar este asunto.

    P.D. Ya que hemos mencionado los pinos piñoneros y la gran morera de la antigua finca de La Viña, sería bueno catalogar a estos árboles como "árboles monumentales" y dotarlos de alguna protección. Son los seres vivos más viejos de El Moral.


    Algunas fuentes consultadas para la elaboración de este post:

      domingo, 15 de mayo de 2011

      La peste, la devoción a San Sebastián y la fiesta de la Luminaria

      En Moralzarzal hubo una ermita dedicada a San Sebastián, hoy desaparecida.

      El historiador Jesús Martín cuenta en su libro Historia de Moralzarzal que ya en el primer tercio del siglo XVII estaba en mal estado de conservación. En una reunión del Concejo del 8/12/1631 se tomó la decisión de solicitar ayuda al Duque del Infantado, a quién pertenecía el pueblo, para arreglarla. Y esta misma ermita debió de desaparecer hacia mediados del siglo XX, ya que dicha ermita aparece en algunas fotos antiguas de la primera mitad del pasado siglo, fotos que nuestro buen amigo Antonio "Zárate" tiene colgadas en su web (www.conocermoralzarzal.com).

      Lo interesante de dicha ermita es que está relacionada con las epidemias de peste que asolaban Europa en los siglos XIV-XVII y está relacionada también con la fiesta de La Luminaria que se celebra en muchos pueblos de España, también en Moralzarzal, en la noche del 20 de enero, coincidiendo con la fiesta de San Sebastián.

      La peste, la “muerte negra”, era una enfermedad provocada por una bacteria (Yersinia pestis). El vector o propagador de esta bacteria es la pulga de la rata, animal que se expandía en el pasado, y con él la enfermedad, por la falta de salubridad y saneamiento en las ciudades europeas. La peste fue un fenómeno común en Europa entre los siglos XIV y XVII.

      El triunfo de la muerte, cuadro pintado hacia 1562 por Pieter Brueghel el Viejo,
       refleja el clima de terror en Europa tras la Peste Negra

      Entre 1569 y 1602, una serie de malas cosechas coincidieron en la Península con la llamada peste atlántica, que entró en Castilla desde Francia e Inglaterra a través de los puertos cántabros. En seguida se propagó rápidamente y provocó más de medio millón de muertos, sobre todo el norte y oeste de la península, afectando al 10% de la población. Cataluña, la mayor parte de Valencia y Murcia quedaron libres de los efectos de la epidemia. No ocurrió lo mismo entre 1629 y 1631, cuando se sufrió un contagio en Cataluña extendido desde Provenza y Languedoc. En la epidemia de 1626, una localidad próxima como Cobos de Segovia (Segovia) vio morir a 35 vecinos, 18 de ellos niños.

      Sin embargo, la epidemia más grave y difundida se produjo en los años centrales del siglo XVII y ocasionó una de las mayores catástrofes demográficas de la España moderna. Teniendo como foco originario Argel, en el norte de África, la peste llegó a las costas levantinas de la península Ibérica en 1647. Se expandió rápidamente en una doble dirección, desde Valencia afectó a las regiones de Murcia, Andalucía, Aragón y Cataluña. Desde Barcelona la peste se extendió hacia el norte y a Mallorca, y desde allí a Italia. Cataluña perdió en su conjunto entre un 15 y un 20 % de su población, y Andalucía fue posiblemente la segunda región más afectada.

      Esta epidemia de peste fue un mazazo para la población del Reino de Castilla, que había alcanzado cifras record a finales del siglo XVI y que no levantará cabeza hasta el siglo XVIII. En la localidad de Los Molinos, cercana a Moralzarzal, la población pasó de 87 vecinos en 1591 a los 20 de 1713.

      La naturaleza caprichosa de estas epidemias hizo pensar a las atemorizadas gentes que los ataques "al azar" de la peste eran como los ataques de las flechas,  y en su desesperación la sociedad buscó la intersección de un santo que hubiese sido martirizado con flechas. Por eso San Sebastián fue por excelencia el santo más invocado para que protegiera a los pueblos de este tipo de epidemias, especialmente de la peste.  

      Foto: Martirio de San Sebastián, obra del pintor gótico burgalés Alonso Sedano, siglo XV.

      Siglos antes, en Roma, cuando la ciudad estuvo atacada por una epidemia de peste, los ciudadanos hicieron un altar con imagen de San Sebastián en la basílica de San Pedro. La gente fue a invocarle y, según dice la tradición, la peste cesó de inmediato. Este hecho se divulgó rápidamente por todo el mundo y desde entonces fue invocado en todas partes. En España son innumerables las ermitas y capillas dedicadas en su honor y muchos templos parroquiales tienen una imagen o un altar de San Sebastián.

      Recurrir a la oración fue el remedio más común. Indulgencias, limosnas, misas, procesiones, rogativas o plegarias de diverso tipo se consideraban esenciales. El Papa llegó a establecer un oficio especial para obtener la misericordia divina en el freno de la peste. Las ciudades solicitaban indulgencias al Papa: en todos los lugares se decían misas a San Sebastián y se hacían procesiones.

      Pero al mismo tiempo que se rezaba a San Sebastián se buscaban remedios, tratamientos y medidas que pudieran contener la expansión de la enfermedad. Los propios médicos recomendaban la huida aunque esta conllevara riesgos, de ahí que se intentara ocultar la enfermedad.

      Como se pensaba que la enfermedad se inhalaba y estaba asociada al aire insano procedente de la pobredumbre, los médicos aconsejaban un cóctel de  remedios caseros como comer carne de ave o de cordero, huevos, pan y vinos añejos (esto es, mejorar el estado nutricional y las defensas del organismo), pero también cosas como abstenerse de relaciones sexuales, aplicar empastes de hojas de ciertos árboles o encender hogueras con plantas aromáticas, etc.

      El aire insano se purificaba con grandes humaredas y hogueras de romero, cantueso, tomillo y enebro, hogueras que debían de durar toda la noche, hasta que por la mañana se regaran las calles y las casas con vinagre, calles que además debían estar enramadas con juncia, cantueso y tomillo. Si en un una casa había fallecido un enfermo, ésta debería cerrarse y quemarse toda su ropa y enseres. El fuego era el elemento purificador.

      Y estas hogueras dieron lugar a la tradición de "Las Luminarias" que se encienden en muchos lugares de España en la fiesta de San Sebastián el 20 de enero.

      Con información procedente del Archivo Municipal de Moralzarzal, el historiador Jesús Martín Ramos recoge en su libro Historia de Moralzarzal la existencia durante el siglo XVIII de una Cofradía de San Sebastián, formada por “Los Caballeros de San Sebastián” que son, según Jesús Martín, los mozos y recién casados del pueblo. Así, en 1701, el tabernero de Moralzarzal debía de dar una arroba de vino a dichos “caballeros”, y media arroba más de vino si la Cofradía celebraba las Fiestas de la Cruz de Mayo. Los Caballeros de San Sebastián cogían los romeros, tomillos y enebros del monte, y en especial de los montes de propios, como la Ladera de Matarrubia.

      Aunque la fiesta y la tradición proceden probablemente del siglo XV (recordemos que la Ermita de San Sebastián estaba en mal estado en 1631), es en 1764 cuando la villa de Moralzarzal hizo voto al Glorioso San Sebastián, como abogado de la peste, según recoge Jesús Martín en su Historia de Moralzarzal.

      Y la feliz desaparición de esta enfermedad permitió una modificación de la fiesta hasta adaptarla a nuevas costumbres y significados. Como en otros muchos pueblos de España, en Moralzarzal los mozos llamados a filas, los quintos, acabaron haciendo suya la fiesta.

      Cuenta la revista editada por el Ayuntamiento de Moralzarzal que en La Luminaria cebollera eran los mozos casados en el año anterior los encargados de recoger la leña para encender el fuego. Como añadido, se colocaban cencerros alrededor de la cintura y corrían por las calles imitando los encierros taurinos; se cantaba, se bebía y se saltaba por encima de la fogata. Recogiendo la tradición oral de los cebolleros, el historiador Jesús Martín recoge en su libro que la noche era conocida también como “la noche de los viudos”, debido a que éstos aprovechaban el calor de la hoguera para relacionarse y conseguir una nueva pareja. 

      Acabado también felizmente el servicio militar y la tradiciones ligadas a los quintos, el testigo lo han cogido ahora algunas mujeres de Moralzarzal, que voluntariamente se encargan de preparar el chocolate y los churros y bizcochos que se reparten entre los asistentes a La Luminaria.

      En la noches frías de enero, al calor del fuego y el chocolate con churros, entre risas y anécdotas, la peste ya no nos asusta, ya no nos acordamos de San Sebastián y de las flechas caprichosas del destino.


      Fuentes utilizadas para la elaboración de este post:

      sábado, 14 de mayo de 2011

      El origen del escudo heráldico de Moralzarzal

      Desde el siglo XVII y durante 300 años, la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel, en Moralzarzal, tuvo un púlpito de piedra granítica, un lugar desde donde el sacerdote voceaba las homilias. En dicho púlpito de piedra había un escudo de armas, escudo que se ha reproducido en numerosas ocasiones llegándose a identificar en varios periodos con el escudo de Moralzarzal.

      En las reformas llevadas a cabo en la Iglesia a mediados del siglo pasado dicho púlpito fue retirado y, según el historiador Jesús Martín, el escudo de armas se lo llevó un veraneante del pueblo. Antonio Zárate ha localizado el escudo, que descansa actualmente en un jardín de una casa en Altea (Alicante). Esperamos que pronto pueda volver a su pueblo de origen. 

      El escudo, pensamos, debió de ser igual o parecido al de la siguiente fotografía:


      Escudo de Orellana Chaves en el Castillo de Trujillo
      Fuente: http://ptorrijos.blogspot.com.es/2012/05/chaves-y-orellana.html
      En 1888, en un momento de grandes cambios en Moralzarzal, recibimos la visita de una alta autoridad eclesiástica. Y con este motivo el escudo fue reproducido en un banco de la Iglesia, pero el pintor hizo una versión en la que las cinco llaves se reducen a dos, simulando el escudo de San Pedro y sus dos llaves, muy común en los escudos episcopales. 

      Todavía hoy, el escudo puede observarse en un banco de la habitación contigua a la sacristía. Además del escudo, una banda circular reza: AYUNTAMIENTO M.Z., Año 1888.


      Escudo pintado en el banco de la Iglesia Parroquial de San Miguel en Moralzarzal. Foto: Miguel Ángel Soto.
      Según la página web del Club de Fútbol de Moralzarzal, cuando se creó dicho club en 1967, y siguiendo la costumbre de la época, el club tomó el nombre de la Iglesia Parroquial, San Miguel Arcángel, siendo alcalde y socio nº 1 del club Vicente López. El escudo del club lo dibuja Ricardo Segovia, inspirándose en el que era el único escudo vinculado con nuestra localidad hasta entonces.
      Escudo del Moralzarzal C.F en 1967
      Escudo actual del Moralzarzal Club de Fútbol
      Sobre la procedencia y significado de este escudo heráldico se han realizado afirmaciones con poco rigor. Así, se dice que las llaves hacen alusión a una supuesta advocación de nuestro pueblo a la ciudad de Roma, y se insinúa que los roeles de la izquierda del escudo podrían ser moras (aludiendo al nombre de Moralzarzal). Pero ningún experto en heráldica respaldaría esta teoría.
      Pese a estas interpretaciones, lo cierto es que este escudo pertenece a un linaje importante durante los siglos XVI-XVIII, los Orellana Chaves.
      Escudo de los Chaves Orellana sobre la Torre de la Aguja en Trujillo (Cáceres)

      El apellido Chaves procede de la ciudad del mismo nombre situada al norte de Portugal, cerca de la frontera con Orense, y significa "llaves" en el idioma portugués. Su escudo de armas tiene 5 llaves de oro, si bien el escudo de la ciudad portuguesa de Chaves lleva únicamente dos llaves.

      Las minas de plata de Moralzarzal

      Durante los siglos XVI y XVII se explotaron minas de plata en Moralzarzal. Por algo nuestro pueblo era considerado un "importante" del Real de Manzanares. Hemos encontrado documentos escritos y trabajos de investigación que hablan de las minas del Moral, a partir de los cuales hemos podido escribir su historia entre 1556 y 1643.

      Por si aquello salía bien, el Rey Felipe II quiso quedarse con la mina y la Corona de Castilla incautó la mina (una expropiación vamos...). Posteriormente, por las minas de Moralzarzal pasaron aventureros y gentes sin futuro, pero también mineros experimentados y personajes relevantes de la época, algunos con experiencia en la minería en el Nuevo Mundo. Estuvo también la nobleza trujillana, los Orellana Chaves. Aunque suponemos que todavía quedan cosas por descubrir, en este post hacemos un resumen de lo que sabemos hasta ahora. 

      Al contrario de la cantería de granito, cuya huella ha permanecido en el paisaje y la tradición oral - por no hablar de las importantes fuentes documentales e incluso la fotografía moderna- las huellas de la minería antigua en nuestro suelo han sido desdibujadas por el tiempo. Aún así, hemos podido saber de la existencia de restos de explotaciones mineras en nuestra localidad. Tampoco era tan difícil, ya que la minería metálica practicada entre los siglos XVI y XVII ha quedado marcada en nuestra toponimia: Portillo de la Mina, Cerro de Las Minas y Arroyo de la Mina.

      Para entender esta historia conviene tener presente dos cosas: la primera, que el Reino de Castilla protagoniza la conquista del Nuevo Mundo y estamos en pleno apogeo del primer imperio moderno (Carlos V, Felipe II), con enormes costes económicos para mantener el orden en todas las fronteras, pero en especial en Europa; y segundo, que la plata era el mineral estratégico, metal que los españoles estamos explotando en Perú y México y trayendo en flotas bien custodiadas hasta el Puerto de Sevilla para pagar las deudas y a los ejércitos en Flandes.

      En este contexto, se pensaba que la experiencia americana se podía repetir en nuestro suelo y el optimismo de la época ayudaba a pensar que el subsuelo español tenía también grandes riquezas minerales.

      Así, tras el descubrimiento en 1555 de ricos yacimientos de plata en Guadalcanal (Sevilla), se desató una fiebre minera en el resto de Castilla,  que llevó a numerosos aventureros, plateros y alarifes (maestros mineros) a buscar plata en la Sierra de Guadarrama, en localidades como Becerril, Cerceda, Hoyo de Manzanares y Moral (el actual Moralzarzal).

      El primer personaje que protagoniza la búsqueda de plata en este tiempo y en esta comarca es Diego Ortega Ojalvo, vecino de Palencia y de profesión “buscador de minas”. Diego Ortega Ojalvo encontró, registro y explotó minas en, al menos, El Moral y El Escorial. Su actividad era financiada por miembros de la burguesía castellana como Jerónimo de Salamanca y Ortuño de Bakio. Es en 1563 cuando Salamanca contrata a Diego Ortega Ojalvo, “que tenía registrada en 1563 una vena de plata y otros metales que estaban cerca del Moral junto a la cual había otros pozos y aporta 50.000 maravedíes”.

      El Rey Felipe II necesitaba plata, e hizo valer su derecho real sobre los recursos minerales. Esperanzado con futuros resultados, incautó la mina de Diego Ortega en 1567: “auiéndolo sauido el secretario Françisco de Eraso, le envió a llamar y pidió el metal y registro de la mina y después de auer hecho él de nueuo el  ensaye, le dixo que dexare el trato con Gerónimo de Salamanca y lo pasase a V. Magd., de quien reçiuirian mas merçed que de otro ninguno y así la quito a Gerónimo de Salamanca”.

      Una vez bajo el control de la Corona, Diego Ortega pide continuamente al rey ayuda en forma de técnicos especializados, ya que tuvo que despedir por incompetente al oficial de minas que le envían desde la Contaduría y a contratar a un maestro de minas extranjero .

      El año de la incautación de la mina por la corona, en 1567, Diego Ortega se queja de que, “sin ser oficiales ni aver visto minas en su vida, y ansi se ha visto por la obra, porque en ahondando poco más de dos estados después que se acabó el metal lo dexaron (…)”. En otro carta, Diego Ortega pide al Rey que para sus explotaciones “me mande dar provisión del para que en los lugares comarcanos se me den peones para beneficiar la dicha mina con salarios moderados, conforme a como se pagan en los dichos lugares”.

      El rastro de Diego Ortega Ojalvo, y con él la minería de plata en El Moral en el siglo XVI se pierde en 1577, cuando nuestro buscador de minas solicita permiso a la corona para la explotación de otros “yacimientos” en o en el entorno de El Moral.

      En la segunda década del siglo XVII se vivió una nueva fiebre minera fomentada por los cambios legales y el impulso al sector del Rey Felipe IV. El 10 de noviembre de 1629, la Corona de Castilla dió licencia a Juan de Francisco, vecino de Madrid, para beneficiar una mina de plata, oro y otros minerales, y medio minerales “a estacas de la del Portillo, en Moral, cerro arriba de la que tenía registrada Martin de Soto”.

      Martín de Soto es un personaje relevante dentro de la minería del Reino de Castilla en la primera mitad del siglo XVII. Su presencia en El Moral, donde había registrado una mina de plata en 1628, da idea de la relevancia que alcanzó la búsqueda de plata en nuestra localidad.

      En 1637, años después de estar dirigiendo la explotación de las minas de plata de Moral, Martin de Soto es nombrado por el rey Felipe III ensayador general de las minas de España, la segunda autoridad minera después del administrador general de la Junta de Minas. Este órgano fue creado por la corona para con el poder de tener decisión y jurisdicción sobre asuntos tocantes a minería.. Su experiencia en la minería novohispana, había sido beneficiador de minas en Perú y Nueva España le hace conocedor del procedimiento de extracción de plata con azogue (mercurio). Por este motivo es llamado en 1631 para ponerlo en práctica en las minas de Cartagena (Murcia).

      Las minas de plata de Moralzarzal pasaron por muchas manos en la segunda y tercera décadas del siglo XVII. La última referencia data de 1643, fecha en la que el rey Felipe IV concede a D. Pedro de Orellana Chaves y Maqueda licencia para beneficiar una mina de plata.

      La presencia en El Moral de un miembro de la familia de los Orellana y Chaves vinculan la minería de plata en El Moral con la nobleza Trujillana y los primeros conquistadores extremeños (los Pizarro, Alvarado, Bejarano, Mendoza, etc.). En el caso del apellido Orellana, además, con Francisco de Orellana, el descubridor del río Amazonas.

      Pese a no existir más referencias a la minería en El Moral en los años y décadas posteriores a 1643, la presencia de este personaje en la vida pública de El Moral parece haber sido relevante. Su escudo heráldico, el de los Orellana Chaves, ha permanecido esculpido en el púlpito de la Iglesia Parroquial de Moralzarzal hasta que ésta fue remodelada a mediados del siglo XX. (ver post del 14 de mayo titulado El origen del escudo heráldico de Moralzarzal)

      Aunque no hemos podido encontrar datos, por similitud a otras explotaciones de plata madrileñas es muy posible que Pedro de Orellana Chaves sea, como Martín de Soto y otros mineros anteriores, un retornado del Nuevo Mundo con conocimientos sobre la tecnología extractiva del mineral de plata.

      ¿Que podemos decir sobre los trabajos y la vida en las minas de plata de Moralzarzal?. Algunos expertos, como Luis Jordá, han reconstruido la forma en que se realizarían las labores mineras para extraer plata en las cercanas minas de Bustarviejo (Madrid) en el siglo XVII a partir de mezcla de cuarzo y otros minerales.

      En Moral, y según los restos encontrados, la búsqueda de plata se realizó tanto en pozos (minería subterránea) como en trabajos en superficie a lo largo de los diques de cuarzo que afloran entre las masas graníticas.

      Sabemos, por las referencias escritas, que en el caso de los pozos la profundidad de las labores alcanzada al final del siglo XVI era de “dos estados”, algo menos de cuatro metros. Aunque los trabajos durante el siglo XVII debieron seguir en estos pozos ya que profundidad que se ha podido observar en alguno de los pozos supera los 10 metros. Para los trabajos duros, como picar y extraer la piedra, es muy probable que se utilizara mano de obra esclava, bien con penados o con esclavos traídos de África, como ocurría en las minas andaluzas (Guadalcanal, Almaden).

      El material extraído debería ser de entre 5 y 20 cm de diámetro y consistiría en fragmentos de cuarzo con mineralizaciones metálicas visibles tales como arsenopiritas, sulfosales de plata, etc. Jordá comenta que este tipo de selección manual fue empleado en la minería de plata en Guadarrama sin apenas variaciones desde sus primeros tiempos, en el siglo XVII, hasta su final en las últimas décadas del siglo XIX.

      La clasificación de los canastos con las trozos de cuarzo con “pintas plateadas” se realizaría por muchachos y mujeres en una pequeña cabaña. Las mujeres provistas de martillos de menor tamaño proseguirían reduciendo el tamaño de los granos sobre una piedra base.

      Era imprescindible una corriente de agua para la siguiente etapa de concentración de minerales de plata. Así que estos minerales seleccionados bajarían al arroyo en lomos de bueyes o burros. Este uso podría haber dado lugar al topónimo “Arroyo de La Mina”.

      Imaginamos que muchachos de unos doce años recogerían los granos plateados sobre un canastillo que ya sería material dispuesto a viajar a la fundición. Se echaría el resto del mineral clasificado sobre una tela basta a modo de tamiz. Otro minero recuperaría esta tela que sometería a un lavado en una artesa atravesada por un canal con agua. Moviendo la tela se lavarían los granos, el metal más pesado atravesaría el tamiz quedando en el fondo de la artesa. Quedaría el material más grueso que no habría atravesado el tamiz y se volvería a triturar a otro yunque. El mineral que ya ha sido concentrado en esta primera etapa sería relavado en un canal o mesa inclinada con una fina película de agua.

      Una vez concentrado el mineral de plata este debería viajar a la fundición. Jordá dice que a partir de 1649, momento en el que se pone en funcionamiento la minería en el cerro de la Plata de Bustarviejo, es posible que se llevara allí a aquella fundición el mineral seleccionado de las minas circundantes de Guadalix, Soto del Real, Miraflores y Moralzarzal.  


      Fuentes utilizadas:

      La revista Hastial, especializada en el Patrimonio Minero Ibérico, ha publicado el resultado de una investigación llevada a cabo durante el año 2010 por un servidor y Antonio López Hurtado (Antonio "Zárate"), donde damos a conocer la historia de las minas de plata de Moralzarzal en los siglos XVI-XVII.

      Se puede consultar en:
      http://issuu.com/malacate/docs/hastial_1-3?mode=a_p

      Y se puede descargar, previo registro, en:
      http://issuu.com/malacate/docs/hastial_1-3?viewMode=magazine

      También, la investigación ha sido publicada en:

      Soto Caba, M.A (2011). Las minas de plata de Moralzarzal (Comunidad de Madrid) en los siglos XVI y XVII. De Re Metallica, 16, 2011, pp.11-19. Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero. ISSN: 1888-8615. http://www.sedpgym.es/descargas/Metallica/n16_11.pdf